Ruta Selknam. Territorios de caza y fuego

Tierra del Fuego: Rutas Culturales en paisajes extremos

Las Rutas Culturales representan una original iniciativa turística a nivel internacional, ya que ofrecen una atractiva interpretación del territorio de Tierra del Fuego a un número controlado de visitantes, los turistas de intereses especiales.

Este nuevo frente turístico, está plasmado en un conjunto de cuatro Rutas Culturales, cuyas narrativas se han seleccionado como ejemplos representativos de las características e historias de este territorio. Son el punto de partida para un desarrollo económico sostenible y respetuoso con sus recursos naturales y culturales. Las Rutas Culturales son:

  • Ruta Selknam. Territorios de caza y fuego
  • Ruta de las Estancias. La ocupación ovejera
  • Ruta de la Madera. El Almirantazgo Norte
  • Ruta de los Humedales. Las aves y las aguas

¡Bienvenidos! ¡Los invitamos a conocer y explorar Tierra del Fuego!

Las Rutas Culturales en Tierra del Fuego, situadas en el extremo sur del mundo, son el resultado de un proceso compartido entre las autoridades, los actores y  operadores locales; en donde el viajero experimenta nuevas vivencias basadas principalmente en su relación con la naturaleza y la cultura; la oportunidad de disfrutar de la magia inexplorada del territorio y de sus paisajes, por sobre la afluencia masiva de turistas.

Constituyen una iniciativa sustentable y con alto valor agregado del territorio fueguino, por lo que apuesta por una frecuencia equilibrada de visitantes, a los que se les ofrece un llamativo sistema de circuitos enlazados más que una simple secuencia lineal de recorridos. Una invitación a revivir el espíritu explorador del visitante.

Tierra del Fuego es un territorio posicionado en el imaginario cultural de occidente, el que ha sido activado por el ser humano a través de hechos sociales, económicos y materiales, adquiriendo así valores estéticos y culturales, entrelazando su historia y geografía bajo la forma de cinco estratos superpuestos, sobre los que se dibujan las llamadas Rutas Culturales que aquí se presentan.

Estos estratos le han dado la fisonomía que hoy conocemos. Están relacionados con el estatuto jurídico de Tierra del Fuego; sus características político-administrativas y geográfico-ambientales; el conjunto de narraciones y cartografías que nos han legado los navegantes, viajeros y científicos europeos; la historia de los aborígenes que la poblaron; y su posterior colonización económica. Cada Ruta, aunque sea específica, puede ser combinada con otra en ciertos tramos de concurrencia, conformando Rutas de mayor espesor, ya que es allí donde los hechos destacados de la geografía coinciden con acontecimientos históricos y sociales relevantes, creando de esta manera zonas con mayor peso cultural e intensidad territorial para el turista de intereses especiales.

El primer estrato está relacionado con el estatuto jurídico especial de Magallanes como zona extrema. En este sentido, Tierra del Fuego es una isla que se caracteriza por su alto nivel de aislamiento respecto del resto de Chile, con una población escasa y bastante dispersa, lo que brinda al viajero la posibilidad insertarse en amplias zonas con carácter casi virgen, espacios originales, primitivos y puros, los que seducen por su naturaleza ancestral sin cambios sustantivos hasta la fecha.

Por otro lado, la Isla posee un bajo nivel de accesibilidad y de cobertura de servicios públicos; presenta escaso desarrollo socio-económico; y tiene carencias en infraestructura vial, portuaria, aeroportuaria y de telecomunicaciones. Estas características, si bien dificultan la conectividad de la población y las actividades turísticas masivas, favorecen en cambio la experiencia de conocer la isla más grande al sur del continente americano, fomentando así el turismo de intereses especiales.

El segundo estrato tiene que ver con las particularidades geográficas y ambientales extremas de Tierra del Fuego, dada su posición al sur del paralelo 52°, las que determinan un territorio intenso, amplio, remoto y complejo, que ostenta un clima muy singular, definido por fuertes vientos, el soleamiento escaso y oblicuo, la presencia constante de lluvia y nieve, con cielos siempre cambiantes que permiten retratar un paisaje nuevo a cada minuto: las cuatro estaciones en un día.

Sus cualidades de excepcional belleza se ven reflejadas en un territorio que posee amplias llanuras centrales, con cierto relieve, las que dan lugar hacia el sur a la presencia de unos desmembrados Andes patagónicos, con el nombre de cordillera Darwin, que emergen, exclusivamente en esta zona del continente, en dirección oriente-poniente.

Los paisajes extremos que ofrece esta nueva oferta turística están conformados por una geografía en la que conviven lagos y cordilleras, glaciares y praderas, bosques y estrellas, con crepúsculos prolongados y sombras muy largas. Al mismo tiempo, el contorno de sus costas es generoso por donde se le mire ya que es rico en bahías, fiordos, canales, senos, cabos y ventisqueros.

Se pueden visitar lugares tan significativos como el humedal de bahía Lomas —declarado sitio Ramsar—; o  las praderas ventosas del norte de la Isla, las tierras bajas situadas entre bahía Inútil y bahía San Sebastián; el sitio arqueológico Tres Arroyos –Monte  de los Onas— y la sierra Carmen Sylva; los grandes cuerpos de agua del lago Blanco y lago Lynch; los bosques de lenga; el cordón de La Paciencia y el cerro Diamante; la falla geográfica compuesta por el seno Almirantazgo, el río Azopardo y el lago Fagnano; la bahía Yendegaia, por nombrar algunos de sus atractivos naturales.

El tercer estrato está ligado al conjunto de narraciones y cartografías compuestas por los navegantes, viajeros y científicos europeos, quienes desde Pigafetta a Darwin, desde Sarmiento de Gamboa a Gusinde, exploraron la Tierra del Fuego a partir del descubrimiento del Estrecho de Magallanes en 1520, proporcionando un vasto legado de representaciones y testimonios. La cartografía contiene piezas arcaicas, como el sector del Planisferio denominado Padrón Real de Turín de 1523, y planos modernos, como el plano de Tierra del Fuego impreso por F. De Agostini en 1959. Incluye, entre otros, los mapas de Santa Cruz (1540), Van Spilbergen (1614), Arellano (1619), Gerritz (1622), Keer (1645), Gotha (1887). Todos ellos han sido la inspiración para la generación de una cartografía digital contemporánea, desarrollada en el marco de esta iniciativa (2010 un producto nuevo que permite recorrer el territorio con seguridad y tranquilidad, apoyado en las últimas tecnologías de información y posicionamiento geográfico (SIG y GPS).

El cuarto estrato está relacionado con la rica cultura aborigen de los selknam, también llamados onas, asentada en Tierra del Fuego desde hace unos 110 siglos. El dominio de su territorio estuvo asociado con la institución del háruwen. Ésta destinaba a cada grupo familiar la explotación exclusiva de ciertas áreas muy bien demarcadas, cuyos límites exigían una estricta observancia, ya que su violación era causa de luchas entre linajes. Los selknam gozaban de ritos y tradiciones como el hain, su principal ceremonia destinada a la iniciación de los jóvenes, en la que se representaban los antepasados, los que al morir escogían transformarse en determinado elemento del territorio, dando forma a la tierra y el universo.

Para llevarla a cabo, los varones se recluían durante algún tiempo en la choza ceremonial, donde pintaban sus cuerpos y se cubrían la cabeza con grandes máscaras, convirtiendo sus anatomías en la encarnación de un conjunto de seres míticos, similar a una representación teatral de la actualidad, en la cual los diversos espíritus animaban una historia ancestral y sagrada. Entre otras pruebas, los candidatos debían enfrentar una cacería, la que se extendía por varios días, estimulando el coraje, la resistencia física, el manejo del arco y la flecha, la protección de las tormentas, el desciframiento de los rastros y la persecución de los animales de caza.

Por último, el quinto estrato se relaciona con el conjunto de asentamientos humanos que datan de fines del siglo XIX, los que surgen a raíz de la colonización económica y su consiguiente ocupación productiva, basada en la explotación de los recursos naturales de la Isla. Esta capa que vincula naturaleza, historia y patrimonio, agrega valor al paisaje natural conformando un paisaje cultural extremo.

En Punta Arenas, hacia 1880, los gobiernos chilenos de los presidentes Santa María y Balmaceda convocaron a inversionistas y empresas a postular al proceso de concesiones de tierras destinadas al desarrollo de la ganadería lanar en la Isla. Estas concesiones dieron lugar a la primera ordenación del territorio, basada en la distribución de cinco enormes estancias, definidas como asentamientos rurales, formados por cascos, secciones, puestos, caminos y pequeños puertos. Las principales estancias son: Gente Grande (1885); Springhill (1890); Caleta Josefina (1894); San Sebastián (1895); Bahía Felipe (1896); Cameron (1904); y Vicuña (1915).

En la bahía de Porvenir se fundó en 1894 la ciudad del mismo nombre, capital de la Tierra del Fuego chilena, creada con el propósito de dotar de una cabeza política y administrativa a la Isla, con el fin de afianzar la soberanía después del tratado de límites con Argentina de 1881. En un comienzo nació como campamento minero y luego se consolidó como centro de servicios y comercio, asociado con las nuevas actividades productivas de la ganadería ovina.

Asimismo, en la costa sur occidental fueguina se desarrollaron explotaciones forestales que abastecieron de madera a parte importante de la Patagonia. Destaca la instalación de Puerto Yartou, la que fue creada en 1908 por Alberto Baeriswyl Pittet, hijo de inmigrantes suizos. Su fundador inauguró la industria maderera en la zona, instalándose también otros asentamientos a lo largo del canal Whiteside y del seno Almirantazgo en Puerto Arturo, Puerto Cóndor, La Paciencia y Bahía Jackson.

Por último, hacia 1958, fue construido el company town de Cerro Sombrero, un establecimiento industrial, administrativo y residencial, a cargo de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), con el fin de establecer un asentamiento que facilitara la explotación de los hidrocarburos en Tierra del Fuego y en la cuenca del estrecho de Magallanes. Los principales enclaves petrolíferos en la Isla son: Manantiales (1945), Puerto Percy (1950), Cerro Sombrero (1958) y Cullen (1962).

 

Introducción

La “Ruta Selknam. Territorios de caza y fuego” ofrece numerosos y significativos puntos de interés que se encuentran directamente relacionados con los nativos Selknam de Tierra del Fuego, también conocidos como Onas, los que poblaron la Isla desde hace más de 110 siglos, por lo que el recorrido propuesto vincula la imponente geografía con la historia y mística aborigen.

La propuesta turística que la Ruta Selknam abarca considera puntos específicos que incluyen el área de la bahía Inútil, con la Roca Marazzi y los corrales de pesca; el lugar conocido como Monte de los Onas –Sitio Tres Arroyos–; y los lugares arqueológicos en Punta Catalina, Dos María y Florentina y Lago Blanco.

Esta Ruta incorpora también los libros de Anne Chapman, “Los Selk’nam, la vida de los Onas” y de Martín Gusinde, “Los indios de la Tierra del Fuego”. La puerta de entrada a este recorrido es Porvenir, con una viabilidad logística que incluye alojamiento y provisiones en Porvenir y en el paso fronterizo de San Sebastián,  de carácter limitado.

En cuanto al transporte, los visitantes deben movilizarse desde Punta Arenas, por Primera Angostura o Porvenir. La infraestructura de caminos es buena, con vías terrestres habilitadas entre los meses de octubre y abril, que ayudan a sumergir al viajero en la variedad de los parajes australes que esconde Tierra del Fuego. Se prevé la posibilidad de realizar circuitos combinados mar y tierra, considerando la habilitación de Caleta María como puerta marítima de entrada sur, para recorrer desde allí la Isla en dirección norte.

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Los selknam en Tierra del Fuego

Tierra del Fuego fue durante cerca de 11.000 años la patria de los aborígenes conocidos como los selknam u onas, un pueblo de individuos físicamente muy bien dotados, los que con el tiempo alcanzaron una adaptación extraordinaria a las particulares características geográficas y ambientales de un territorio con condiciones rigurosas y extremas. Dichos nativos desarrollaron una adaptación metabólica de temperatura corporal un grado superior a la nuestra y una estatura promedio de 1,80 mt; rasgos que facilitaron la vida nómade que necesitaban para subsistir, permitiéndoles desplazarse en busca de los alimentos que condicionaban su existencia, mediante la caza y la recolección de frutos.

Entre los recursos con los que contaban, el guanaco resultó ser un animal esencial para su subsistencia, así como lo fue el bisonte para los indígenas de las praderas norteamericanas, brindándoles carne para alimentarse y pieles para satisfacer los requerimientos de abrigo, las cubierta para las chozas y ciertos usos artesanales.

Las chozas de los selknam, vistas como expresión arquitectónica, se sustentaban en una estructura de ligeras varas que las mujeres portaban durante la trashumancia, como base de una construcción resistente a los fuertes vientos. Esta se completaba con varas más robustas, si es que se encontraban a mano, forradas luego exteriormente con pieles, cortezas y ramas, dejando una apertura superior para la salida del humo y otra, en dirección este, opuesta al viento dominante, para ser utilizada como puerta. Hacia el sur de la Isla se ubicaban las chozas más fuertes, ya que por tratarse de una zona de bosques contaban con una mayor cantidad de maderos a la mano; y al no tener que transportarlos de un lugar a otro éstos se reutilizaban y mejoraban en la medida de las necesidades. ¡Increíblemente llegaron a tener hasta 2,60 metros de altura!

Considerando que se trata de aborígenes cazadores y recolectores, para ellos las armas empleadas en la caza eran de vital importancia. El arco, pieza de notable artesanía, y la flecha, objeto de depurado diseño y construcción, son centrales en su patrimonio. De acuerdo con el arqueólogo Alfredo Prieto (2008), la emplumadura del astil se disponía de modo tal que propulsaba la flecha en giro rotatorio, adecuado a un mejor vuelo rectilíneo para lograr una mayor eficiencia en las cacerías.

 

Los Haruwen

Los selknam conseguían el dominio del territorio mediante la institución del haruwen, el que consistía en destinar a cada grupo familiar la ocupación exclusiva de ciertas áreas geográficas muy bien demarcadas, relacionadas con accidentes geográficos como cursos de ríos o precisas señales de la llanura; estos límites eran comunicados de generación en generación y debían ser respetados de manera estricta por las diferentes familias, ya que de lo contrario, una violación a los territorios asignados ancestralmente podía provocar el estallido de disputas entre los linajes.

Las dimensiones de cada haruwen dependían del grado de productividad que éste brindaba, de esta manera, una zona rica en recursos naturales exigía un territorio de menor tamaño y viceversa. Cada una de estas áreas era habitada por el linaje correspondiente a un grupo de parientes consanguíneos que por vía patrilineal los unía a anteriores generaciones. El haruwen también se sustentaba en un argumento espiritual, asociado con el cosmos. De acuerdo con la mitología selknam, Kenós fue enviado por Timaukel para crearlo y repartió a cada linaje una porción de terreno claramente establecida, perteneciente a una unidad mayor denominada cielo.

En cada haruwen estaban representados los antepasados bajo la forma de río, lago, monte, pradera o bosque, ya que los selknam, al morir escogían transformarse en cierto elemento del territorio, conformando así la tierra y el cosmos.

Existían cuatro cielos (shó’on) referenciados por los puntos cardinales a los que pertenecían todos los haruwen,  éstos unidos representaban la totalidad del universo y agrupaban a la estructura social selknam. Martín Gusinde, sacerdote y etnógrafo austríaco, dibujó un plano de los haruwen a partir de su interpretación de unos datos que le fueron transmitidos de forma oral. De acuerdo con este plano, hacia mediados del siglo XIX los haruwen eran 38 para una población cercana a las 3.800 personas. Según estudios posteriores de la antropóloga francesa Anne Chapman, los haruwen eran ochenta, mientras que investigaciones recientes de la española Clara García Moro establecen una densidad ocupacional de un habitante por cada 25 km2 de territorio, cifra que sugiere una población de mil quinientos individuos para toda la Isla.

El otorgamiento de las concesiones de tierras por los presidentes chilenos Santa María (1881-1886) y Balmaceda (1886-1891) fue el principio del fin para los Selknam. Las ovejas traídas por los colonos, los “guanacos blancos” para los aborígenes, resultaron ser presas mucho más simples de caza que los esquivos guanacos, provocando una pugna que terminó en el exterminio selknam por individuos perfectamente armados, entrenados y remunerados. Al genocidio se sumó el confinamiento de los escasos indígenas sobrevivientes en las misiones salesianas de San Rafael y Río Grande, en donde las enfermedades europeas de contagio terminaron por destruir a esta espléndida raza. La última selknam, Ángela Loij, falleció en 1974.

 

El Hain

La principal ceremonia de los selknam era la del Hain, consistente en el rito de iniciación de los adolescentes. Para llevarla a cabo, los varones se recluían durante algún tiempo en una choza ceremonial, donde pintaban sus cuerpos y se cubrían la cabeza con grandes máscaras, convirtiendo sus anatomías en la encarnación de un conjunto de seres míticos, sosteniendo así una suerte de representación dramática en la que los diversos espíritus animaban una historia ancestral y sagrada, reviviendo el tiempo mítico de su cosmovisión.

Durante el Hain, los jóvenes eran sometidos a diferentes pruebas. Entre otras, los candidatos debían enfrentar una cacería, que se extendía por varios días, con la que se les estimulaba el coraje, la resistencia física, la protección de las tormentas, el manejo del arco y la flecha, el desciframiento de los rastros y la persecución de los animales de caza.

Un tipo especial de choza estaba exclusivamente destinada a la celebración del Hain. Contaba con un diámetro aproximado de ocho metros y una altura total cercana a los siete metros. Se levantaban los postes principales, señalando cada uno de ellos una dirección muy precisa, relacionada a determinados puntos cardinales con sus Shoorts o personajes que encarnaban a los antepasados mitológicos. La entrada se producía entre los postes correspondientes al lado este. Los postes secundarios cubrían prácticamente la totalidad de las separaciones de la estructura, la que se procedía a cubrir con champas de pasto hasta una altura aproximada de tres metros, preservando el interior contra los vientos y el frío, a salvo de las miradas indiscretas de mujeres y niños.

  • Telil (flamenco), shoort del norte
  • Sheit (lechuza), shoort del sur
  • Pahuil, shoort del este
  • Shenu (viento), shoort del oeste
  • Keyaishk (cormorán), shoort del noreste.
  • Wechus, shoort del sureste
  • Joichik, shoort del suroeste

 

Los sitios arqueológicos

La Ruta Selknam incluye un grupo representativo de los más importantes indicios arqueológicos detectados en la Isla. Su localización dispersa en el territorio vincula la imponente geografía con la historia y mística aborigen, permitiendo entender la íntima relación que las culturas ancestrales del extremo sur del mundo tuvieron con su territorio. El circuito propuesto está presentado en orden geográfico de norte a sur, pudiendo ser recorrido desde la ciudad de Porvenir en el sentido de los punteros del reloj o libremente, combinando con otras Rutas Culturales de Tierra del Fuego.

Zona norte. Bahías del Estrecho de Magallanes

a. Punta Catalina:

Se ubica en el haruwen Kóser, al extremo nororiente de la isla, próximo a la boca oriental del Estrecho. Contiene un grupo de al menos 25 sitios arqueológicos1 hallados en una zona de paleodunas donde se encontraron numerosos artefactos líticos, restos de cetáceos, guanacos, lobos marinos, roedores, aves y peces, principalmente sobre y en los alrededores de un basural conchífero. Esta área habría sido utilizada por grupos selknam y sus antecesores –hacia el año 2.300 A.P.–, poniendo en discusión las conductas desarrolladas por grupos cazadores terrestres en ámbitos costeros.

b. Bahía Felipe:

En el haruwen Yávy, al extremo norponiente de la Isla entre río Oscar y arroyo Cortado, próximo a la línea de costa. Contiene al menos 16 sitios arqueológicos, varios de ellos con evidencias de utilización para campamentos multifuncionales y rituales, en los que destacan dos acumulaciones de piedras de carácter funerario –chenques–2. En una de estas formaciones se recuperaron restos de cinco individuos, cuya antigüedad aún se desconoce.

Zona Centro. Bahía San Sebastián

c. Dos Marías y Florentina:

Localizado en el haruwen Elk, hacia el noreste de la isla, cercano a la bahía de San Sebastián. Se trata de un área extensa de ocupación selknam tardía, que incluye hallazgos de huesos de guanacos y aves, conchas marinas y artefactos líticos. Se trataría de campamentos estivales localizados en los márgenes de laguna y al pie de dunas que servían de reparo del viento.3

d. Monte de los Onas (Sitio Tres Arroyos):

Se trata de un conjunto de magníficos aleros rocosos ubicados hacia el centro de la isla, en el lugar de contacto entre los haruwen Elk al oriente y Hamhmám al poniente, a medio camino entre las bahías de San Sebastián (Argentina) e Inútil (Chile). Allí se ha encontrado la evidencia material más antigua de poblamiento humano en Tierra del Fuego, siendo el sitio documentado de cazadores-recolectores más tempranos, remontándose hasta hace más de 10.000 años A.P. El sitio es considerado un campamento residencial que albergó diversas ocupaciones en el tiempo; aquí se hallaron numerosos instrumentos que sugieren actividades de faenamiento de animales, raspado de cuero y tallado. También se hallaron restos óseos de especies extintas como el milodón, el caballo americano,  algunos felinos y camélidos, junto a especies modernas como guanaco, caiquén y ciertos roedores. Algunos caracoles marinos refuerzan la tesis de que estos grupos cazadores tempranos también incursionaron hacia la costa para complementar su dieta.

Zona Centro. Bahía Inútil

e. Roca Marazzi:

Localizado en el haruwen Ká aktar, corresponde al área ubicada al fondo de Bahía Inútil, cercana al río Marazzi, y contiene más de 20 sitios arqueológicos, la mayoría asociados con la Misión Francesa –Laming Emperaire et al., 1972–. Sus hallazgos van entre los 6.000 y los 900 años A.P. En la zona se ubican numerosos bloques erráticos de origen glacial, alrededor de los cuales se han encontrado instrumentos líticos y otras evidencias de la presencia de grupos cazadores de aves y guanacos. Uno de los bloques más importantes es la Roca Marazzi, reconocido como uno de los lugares de poblamiento más antiguo de la isla, pudiendo llegar a los 9.500 años A.P.

f. Corrales de Pesca:

Se encuentran en el haruwen Káuxsel, cercanos a la costa sur de la bahía Inútil. Informan sobre las prácticas de pesca asociada a grupos selknam y son visibles sólo en baja marea.

Zona Sur. Bosques y Seno Almiranzatgo.

En esta zona se ha identificado un número considerable de más de 70 sitios asociados con puntos específicos de áreas boscosas en las proximidades de ríos y lagos. Sus hallazgos son equivalentes, razón por la cual se ha seleccionado un punto representativo vinculado con un hecho geográfico relevante como es el Lago Blanco.

g. Lago Blanco:

Ubicado al centro del haruwen Káuves, en el borde oriental del lago, ha sido documentado por el equipo de Ocampo-Rivas desde 1995, encontrando hallazgos similares a aquellos de los bosques al oeste de Tierra del fuego. La evidencia informa de la presencia tanto de grupos Selknam como Haush, reforzando la tesis de que estos últimos fueron empujados hacia el extremo sur oriental por los primeros. Además las publicaciones de Chapman confieren a esta zona una importancia ritual y mítica, ya que sus habitantes adoraban a la luna, posiblemente reflejada en las aguas calmas del lago.

h. Isla Karukinka:

Se localiza en el haruwen Káuxsel, delimitado al norte por la bahía Inútil, al oeste por el canal Whiteside y al sur por la costa norte del seno Almirantazgo, próximo a Puerto Arturo. A diferencia de los anteriores corresponde a un sitio arqueológico de la etnia Kaweskar, canoeros y cazadores terrestres, que convivieron con los selknam en Tierra del Fuego. Destaca por tratarse de una caverna sepulcral donde fueron hallados restos óseos humanos, y también por ser el sitio al cual fueron repatriados en 2010 los restos de cinco aborígenes muertos en Suiza, entre los que fueron raptados en 1881 para ser exhibidos en el Jardín de Aclimatación de París y otros zoológicos humanos europeos.

 

La literatura científica y los registros documentales

Tratándose de aborígenes que terminaron extinguiéndose a consecuencia de la colonización ganadera, un elemento de gran importancia para la Ruta Selknam está constituido por la literatura científica relacionada con ellos. La principal fuente de información es la obra de Martín Gusinde (1886-1969), publicada originalmente en alemán bajo el título “Die Feuerland Indianer”, en 1931.

Gusinde fue un religioso austríaco perteneciente a la Congregación del Verbo Divino, quien realizó cuatro expediciones a Tierra del Fuego entre 1918 y 1924, bajo el patrocinio del Ministerio de Instrucción Pública de Chile. Su obra fue publicada en español por el Centro Argentino de Etnología Americana de Buenos Aires, en 1982, con el título de “Los Indios de la Tierra del Fuego”.

Una fuente complementaria de gran interés es la obra de Anne Chapman (1922-2010), quien estudió, interpretó y reconstruyó, desde una perspectiva femenina, la estructura social y espiritual de los selknam. Para su trabajo fue esencial el encuentro con las últimas sobrevivientes del pueblo selknam: Lola Kiepja y Angela Loij. Su libro más importante al respecto es “Los Selk’nam de Tierra del Fuego” (Santiago de Chile, 2002).

Otra fuente de interés es el artículo “Ballenas y delfines en el mundo selk`nam: una aproximación etnográfica de Mauricio Massone y Alfredo Prieto (2005).

La obra “Fueguinos. Fotografías siglos XIX y XX. Imágenes e imaginarios del fin del mundo, editada por Margarita Alvarado, Carolina Odone, Felipe Maturana y Dánae Fiore, (Santiago de Chile, 2007), enfoca la reconstrucción visual de los selknam, mediante el análisis de las principales fuentes fotográficas, haciendo visible el imaginario cultural creado como resultado de las fotografías de que fueron objeto estos indígenas de la Tierra del Fuego.

Por su parte, tienen gran importancia los registros fílmicos de Alberto M. De Agostini (1883-1960), sacerdote salesiano de origen italiano, quien exploró los macizos montañosos de Tierra del Fuego y la Patagonia Austral, internándose en los rincones más apartados de la región durante más de treinta años. Entre 1913 y 1924 realizó diversas expediciones a la cordillera Darwin, en Tierra del Fuego; en 1956 dirigió la escalada del monte Sarmiento, el más alto de la Isla. Filmó un documental acerca de la naturaleza de la Isla entre 1915 y 1930, el que retrata sus actividades productivas y escenas de la vida de los indígenas, bajo el título “Terre Magellaniche” –Tierras Magallánicas– en el que aparecen destacadas escenas en Tierra del Fuego. También debemos a Anne Chapman algunas películas sobre la vida de los últimos miembros de los Selknam incluyendo “Los Onas: vida y muerte en Tierra del Fuego” (1977, en colaboración con Ana Montes de González).

Por último, una fuente complementaria de registro documental es el compilado de 34 cantos interpretados por Lola Kiepja, titulado “Hain”, grabado por Anne Chapman en 1966 (Santiago de Chile, 2002).

 

  1. FONDECYT 102004, año 2003.
  2. Ocampo et al., 2000.
  3. Massone et al., 1993.

 

Bibliografía Recomendada

LIBROS

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BAERISWYL, Dante: Arquitectura en Punta Arenas. Casas de madera. Punta Arenas, Ed. Hielos Antárticos Ltda., 2003.

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MATERIAL AUDIOVISUAL

AYLWIN, Christian: Nosotros somos los selknam [documental] producido por OVO films. 2002. 1 cinta (50 min), son., col., 16 mm.

DINAMARCA, Hernán: Estrecho de Magallanes: (Des) Encuentro de 2 miradas[documental] producido por Hernan Dinamarca. 2004. 1 cinta (60 min), son., col., DVCAM.

YENDEGAIA Un santuario del fin del mundo [video] producido por Fundación YENDEGAIA.

CANALES al SUR del Estrecho de Magallanes [documental] producido por Video 80 Producciones, Punta Arenas, Chile. 2004. 1 DVD, son., col.

KIEPJA, Lola: HAIN 34 cantos selknam [grabación] grabado por Anne Chapman en 1966. 2002. 1 DVD.

SELKNAM [documental] en serie Pueblos Originarios producido por TVN.

COLONO en Tierra del Fuego [documental] en serie Al Sur del Mundo producido por TVN.

La TIERRA de los Fuegos [documental] en serie Al Sur del Mundo producido por TVN.

DE AGOSTINI, Alberto María. Terre Magellaniche. [documental] producido por Alberto De Agostini. Italia, 1918. (106 min), 35mm.


DESCARGAS:

Brochure Selknam.pdf
Mapa de Ruta Selknam.pdf
Descargar Google Earth (gratuito)
Mapa de Ruta Selknam.kmz (para Google Earth)

Instrucciones

Para descargar las rutas culturales de tierra del fuego sigue estas instrucciones:

1. Descarga la aplicación gratuita Google Earth y guárdala en tus aplicaciones.

2. Descarga la ruta de tu preferencia con la extensión .kmz en el sector “Descargas”

3. Una vez que descargues el archivo .kmz tu sistema te pedirá escojas con que programa abrirlo. Debes seleccionar Google Earth y podrás ver y recorrer en detalle las rutas culturales de Tierra del Fuego Chile.

Una opción más sencilla es descargar la extensión .pdf para lo que sólo necesitas contar con Acrobat Reader.

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