La ocupación de Tierra del Fuego

Escrito por: Mateo Martinic

La ocupación aborigen (1000 a.c. -1880)

La presencia humana en la Magallania -región meridional americana desde los 50° de latitud hacia el sur se remonta al décimo milenio antes de nuestra era. Tierra del Fuego se hallaba unida a la actual Patagonia por dos o tres puentes terrestres, a través de los cuales se habían movido en tiempo anterior diferentes expresiones específicas de la fauna terrestre. Por uno de ellos debieron ingresar a Tierra del Fuego, algunos grupos paleoindios en plan exploratorio de terrenos de caza.

En una formación rocosa del Terciario, conocida como “cerro de los Onas”, se encontró un sitio de poblamiento humano, cuyo nivel más antiguo ha dado restos fechados entre 10600 y 10130 años antes del presente. Uno o dos milenios atrás se habría llegado a los proto-selknam, antepasados directos de los cazadores recolectores conocidos históricamente. Los selknam eran un pueblo de gente físicamente bien conformada y adaptada a las características geográficas y ambientales de su territorio insular. Su hábito nomádico les permitía desplazamientos programados según las estaciones en procura del alimento indispensable para su existencia. La caza del guanaco les brindaba carne, cuero y pieles necesarios para el vestido y la cobertura protectora de sus toldos, así como nervios, tendones y huesos para sus usos artesanales. Su vida espiritual era riquísima y estaba conformada por mitos y creencias que informaban a la sociedad selknam acerca de su origen y sobre las normas de comportamiento y relación entre sus miembros y con el entorno y sus recursos. La costumbre había impuesto una zonificación territorial a través de la institución del háruwen (“nuestra tierra”), de origen mítico, que significaba el derecho exclusivo a la explotación de porciones definidas de territorio según linajes.

En el total de la isla de Tierra del Fuego se estima un número de háruwen entre 38 (Gusinde) y 80 (Chapman) para una población selknam que no habría subido mucho más de 1.500 individuos, teniendo en consideración una superficie habitable de 38.000 km2 (Clara García Moro1).

El proceso colonizador, desde 1881 en adelante, tuvo como consecuencia la disminución de la población aborigen, al punto de comprometer la pervivencia de la etnia selknam en suelo nacional, cuyos individuos fueron capturados y trasladados a la isla Dawson para ponerlos bajo el cuidado de los misioneros salesianos, quienes habían levantado allí un centro de evangelización y civilización. Se consiguió capturar y trasladar no menos de 800 indígenas, entre hombres, mujeres y niños, en lo que conformó un proceso de deportación organizado. Entre tanto, sobre los campos habían quedado a lo menos 200 individuos, víctimas de los empleados de las compañías ganaderas. Por otra parte, la totalidad de los indígenas extraídos de Tierra del Fuego murieron en pocos años, como consecuencias de las enfermedades contraídas en su contacto con los foráneos, especialmente la tuberculosis.

 

2. la ocupación económica (1881 hasta el presente)
2.1. Los buscadores de oro

La exploración de Tierra del Fuego realizada por el teniente de la Armada de Chile Ramón Serrano Montaner (1879) encontró manifestaciones auríferas en algunos ríos de la zona norte de la Isla. A contar de 1881 se registró la llegada de buscadores, quienes se desparramaron por las vertientes de la sierra Boquerón, hasta alcanzar a fines del siglo la presencia de entre 200 y 300 hombres de las más diversas nacionalidades.

Esta población se distribuyó en más de un centenar de asientos o faenas (134 en 1898), desperdigados sobre un extenso distrito de la zona noroccidental de la Isla. Se extrajo oro en cantidad importante que fue exportada a través de comerciantes establecidos en Punta Arenas, entre ellos José Nogueira y José Menéndez. La utilidad por ellos obtenida contribuyó a la generación de fuertes capitales que luego se invertirían en el negocio de la crianza ovina extensiva. La presencia extraña en el territorio, conformada por gente por lo común ruda y de escasa cultura, en un medio natural para nada hospitalario y en condiciones de trabajo muy duras, asumió una característica de agresividad manifiesta para con los indígenas que habitaban tradicionalmente los distritos mineros, con consecuencias lamentables y significativas en el tiempo. La otra consecuencia de la actividad minera fue la de dar origen al primer poblado fueguino, Porvenir.

2.2. La colonización pastoril (1885-1995)

El proceso colonizador de Tierra del Fuego despertó el interés de empresarios que consideraron el establecimiento de explotaciones ovejeras en Tierra del Fuego, para cuyos efectos el Gobierno otorgó a Wehrhahn y Cía., una primera concesión de 123.000 há en arrendamiento por trece años. Por otra parte, el empresario José Nogueira obtuvo en forma sucesiva tres concesiones: en 1886 una de 180.000 há; otra de 170.000 há a nombre de Mauricio Braun, su testaferro y una tercera, de 1.009.000 há. Nogueira constituyó las sociedades The Tierra del Fuego Sheep Farming Company (1890) y The Philip Bay Sheep Farming Company (1892), para desarrollar la explotación pastoril en la primera y segunda concesiones. La Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego (1893), fue organizada por Mauricio Braun, a la muerte de Nogueira, para explotar la tercera concesión.

Wehrhahn y Cía. estableció las estancias Gente Grande y Porvenir. The Tierra del Fuego Sheep Farming Company lo hizo con la estancia Springhill. La tercera compañía, con la estancia Bahía Felipe. La Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego inició su asentamiento con la construcción de Caleta Josefina (1894). Al año siguiente, construyó la estancia San Sebastián y, años después, la estancia Cameron. La población foránea establecida en la Isla había variado desde los 200 habitantes en 1885 hasta 1.626 habitantes en 1906. En 1913 la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego consiguió la renovación de su concesión, disminuida en 200.000 há. Wehrhahn, Hobbs y Cía. renovó igualmente el arrendamiento, exceptuadas 21.000 há en sectores vecinos a Porvenir.

Los terrenos recuperados fueron subdivididos y entregados en arrendamiento entre 1918 y 1920. Hacia 1915 la Sociedad Industrial y Ganadera de Magallanes fundó la estancia Vicuña en la zona centro sur de la Isla. En 1924 la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego obtuvo la concesión por otros veinte años de 950.000 de las 1.176.000 há que ocupaba. Hacia 1930 se contaban 107 unidades productivas pertenecientes a otras tantas personas naturales. En 1938 la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego renovó el arrendamiento de 707.358 há y se obligó a devolver 242.615 há (estancias Springhill y Bahía Felipe); la Sociedad Ganadera Gente Grande quedó con 72.000 há y debió restituir 29.860 há; la Sociedad Industrial y Ganadera de Magallanes se adelantó a devolver 258.000 há, que conformaban los terrenos de más difícil aprovechamiento y renovó el arrendamiento por sólo 70.000 há.

En base a los campos más aptos se formaron 45 unidades de 2.500 há cada una y 32 parcelas con una cabida media de 370 há. De ese modo en poco tiempo el gobierno libró a la recolonización, por la vía del arrendamiento, un total de 124.464 há. En 1955, según el III Censo Nacional Agrícola y Ganadero se registraron 242 explotaciones ganaderas y agrícolas que ocupaban 1.810.206 há.

De ese total solo cuatro tenían un tamaño latifundiario y el resto correspondía a unidades de mediana y pequeña cabidas, que enteraban un total de 900.000 há. En las estancias vivían y laboraban entonces 1.800 personas entre propietarios, familiares y trabajadores. En 1957, el Presidente Carlos Ibáñez adoptó la decisión de no renovar los arrendamientos a las antiguas sociedades beneficiarias, con excepción de la estancia Cameron. Del total arrendado por la Explotadora y Gente Grande retornaron a manos del Estado 620.729 há. Sobre esa base se conformaron 104 unidades ganaderas y 18 parcelas agrícola-ganaderas, las que fueron entregadas a mediados y pequeños colonos, durante 1960.

2.3. La explotación de hidrocarburos (1945 hasta el presente)

La búsqueda de hidrocarburos en Magallanes tuvo éxito a fines de 1945 cuando se descubrió petróleo en el subsuelo del distrito de Primavera, zona norte de Tierra del Fuego. En 1949 el yacimiento tenía ya unos treinta pozos y fue puesto en producción. El volumen y magnitud de las operaciones determinaron a mediados de 1950 la creación de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), como entidad autónoma del Estado. En 1978 ENAP dio comienzo a una nueva fase exploratoria sobre la plataforma submarina en la boca oriental del estrecho de Magallanes, adyacente a Tierra del Fuego. Fue así como en 1979 se pusieron en producción los yacimientos submarinos de Ostión y Spiteful, situados en el área marítima de la bahía Lomas.

Como base de operaciones y de vida petrolera se formó Cerro Manantiales, primera población-campamento y los terminales marítimos Caleta Clarencia, como terminal para el embarque de petróleo, y Puerto Percy, como terminal de embarque de gas licuado, ambos en la costa de la bahía Gente Grande. Entre 1958 y 1962 se creó un verdadero centro poblado, Cerro Sombrero, para el cual se adoptó la modalidad de “campamento” siguiendo la norma corriente en las faenas mineras del norte de Chile y no el de un “poblado abierto”, forma esta común en las áreas petroleras de otros países como Argentina, Estados Unidos y Canadá. Al obrarse de esa manera la propiedad total (viviendas, instalaciones, infraestructura, suministro de servicios, etc.) pasaba a ser de la ENAP y los residentes habrían de tener únicamente la condición de meros usuarios.

En 1965, Cerro Sombrero es declarado pueblo y cabecera de la comuna de Primavera. En el censo de población de 1960 Cerro Sombrero figuró por vez primera como entidad urbana, con 703 habitantes (447 varones y 256 mujeres), que moraban en 114 viviendas.

 

3. La ocupación económica como factor de poblamiento territorial

Con la evolución de la población fueguina en el tiempo se advierte dos aspectos que mueven a preocupación: el lento crecimiento al cabo de poco más de un siglo y el virtual fixismo poblacional rural, con resultado de una cantidad de habitantes a todas luces insuficiente. Entre 1895 y 2002 la población provincial aumentó solo doce veces. Si hacia 1950 las poblaciones de Tierra del Fuego chilenas y argentinas estaban equiparadas (4.562 vs. 5.045 habitantes respectivamente), para 2000-2002 eran de 6.904 y 102.000 habitantes. Debe señalarse que el incremento poblacional de la Provincia de Tierra del Fuego Argentina se debió a las políticas de fomento económico y social puestas en vigencia por el gobierno argentino.

Ante esta realidad demográfica, está claro que debería propugnarse y llevarse adelante una política que incentive la presencia de familias en el sector rural campesino y por otra parte encontrar medios para afirmar la continuidad de Cerro Sombrero y el desarrollo de Pampa Guanacos. El único centro propiamente urbano, Porvenir, parece tener un crecimiento asegurado, gracias al desarrollo industrial que tiene en el presente, favorecido por leyes de excepción específicas.

Tierra del Fuego como expresión de un territorio social y económicamente consolidado debiera fundarse en dos premisas: una, que es posible un crecimiento, siquiera a mediano plazo, que conduzca a una población estabilizada y autosustentada del orden del doble de la actual (2002), esto es, alrededor de 15.000 habitantes. Dos, que este desarrollo demográfico debería afianzarse con tres polos nucleadores como son Porvenir, Cerro Sombrero y Pampa Guanacos.

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