Contexto socioeconómico de Tierra del Fuego

Escrito por: Carmen Schlotfeldt

INTRODUCCIÓN

El análisis socio-económico realizado confirma la hipótesis central de la investigación que aludía a que “las formas de ocupación del territorio están vinculadas estrechamente con las modalidades de producción, dependientes de la base natural y ambiental del mismo territorio”.

El territorio en estudio sufrió transformaciones vinculadas a las formas productivas ligadas históricamente al sector primario de la economía y la extracción de recursos naturales definiendo con ello, un “estilo” de crecimiento y apropiación productivo.  Este, como lo muestra el cuadro metodológico (ver p. 3), se ha definido por la aparición de sucesivas especializaciones productivas, todas las cuales exceptuando la potencial industria turística, aparecen con períodos de auge y posterior disminución –y hasta desaparición– producto de la disminución de la base natural del recurso explotado y también y sin duda, a ciclos vinculados a fluctuaciones de los mercados respectivos.

Las transformaciones productivas han tenido su correlato en las formas y tipologías de ocupación del territorio como una expresión espacial de ese proceso histórico.  Las estructuras productivas, las infraestructuras de comunicaciones así como también los asentamientos humanos, emergen absolutamente funcionales al acervo, localización y procesos de explotación extractiva de los recursos naturales: su auge, tamaño, relevancia y permanencia también, y por lo tanto, dependiente del mismo. Se comprueba así, la incapacidad que este “estilo” de crecimiento y apropiación productiva tuvo para producir los deseados eslabonamientos y articulaciones que una noción de desarrollo conlleva y mucho menos, la idea de sustentabilidad del mismo. El indicador más relevante de esta situación se refleja en la ocupación humana y datos poblacionales del territorio los que se exponen más adelante.

El territorio aparece así con enormes vacíos –“vacuidad territorial”–  compartimentalizado, territorialmente especializado en función de la base de recursos naturales, con una base de empleo cuyo tamaño, tipología y permanencia es concordante con cada especialización y dando lugar a la formación de lugares y flujos que se explican esencialmente por una dinámica de exportación territorial.  Estas exportaciones han sido caracterizadas a su vez por una escasa agregación de valor in situ, y básicamente vinculadas a los primeros procesos o eslabonamientos productivos en la exportación de materias primas.

El enfoque económico y social de la investigación, como se anticipó en el Proyecto, conllevó el análisis de los conceptos de espacio, territorio y región –y por ende de desarrollo– cuestión compleja de resolver en la medida que nuestros indicadores sociales y económicos se asocian a límites político-administrativos y escalas de análisis que no guardan adecuada relación, necesariamente, con el fenómeno de apropiación de la naturaleza por el hombre en el tiempo.  Ello se hace explícito en el territorio de Tierra del Fuego de modo singular. Es necesario señalar la falta de data socio-económica a nivel desagregado –y también de cartografía– que se dispone oficialmente para el territorio en estudio.  Ello permitió realizar un acercamiento parcial y muchas veces subjetivo de la realidad territorial, no obstante es necesario relevar en este sentido la riqueza de la información cuantitativa y cualitativa recopilada por el Profesor Mateo Martinic

Este aspecto es, a nuestro entender, uno más de los síntomas de ese llamado “estilo” de crecimiento en Tierra del Fuego y la no comprensión –o distinta comprensión– de la importancia económica-social, ambiental y administrativa que se le ha otorgado históricamente a dicho espacio.  En otras palabras, un concepto de desarrollo que subyacía el proyecto político territorial y que este documento sustenta la necesidad de revisar.

Podríamos afirmar que el “estilo” de desarrollo en Tierra del Fuego respondió más a una actitud pasiva-reactiva frente al territorio –su excepcionalidad climática, su ubicación de frontera lejana, su dotación ecosistémica y de recursos naturales– y menos propositiva y deliberada hacia la búsqueda de un concepto más de desarrollo territorial y menos de ocupación extractivista-productiva.  El territorio de Tierra del Fuego, por sobre su situación político-administrativa actual, constituye una unidad territorial singular que deberá ser analizado como nunca antes, desde los niveles deseados de balance en las tres dimensiones de la sustentabilidad: social, económica y ambiental.

Cuando nos acercamos al concepto de desarrollo sustentable debemos tener claro que no se busca la sustentabilidad medioambiental sólo para el mantenimiento del aspecto físico y natural del escenario de las actividades humanas –la conservación del paisaje natural–, también se protege el potencial de cambio de la sociedad en lo que respecta a un crecimiento económico, en la construcción de su paisaje social y cultural el cual deberá plantearse como un escenario para encontrar nuevos recursos comerciales que propicien realmente un desarrollo.  Así, deberá revisarse la apertura de nuevas formas de ocupación económica, sustentables, y donde la isla posee un acervo natural de gran potencialidad para industrias modernas como lo son: el ecoturismo, la etnobotánica, la farmacéutica, los valores culturales, y los servicios ambientales.  Las labores de protección a la biodiversidad y a los ecosistemas, la tarea del reconocimiento de otros y nuevos valores potenciales del territorio junto con la consideración de los aspectos sociales de empleo y beneficios para la zona, dan forma a la filosofía de uso racional de los recursos naturales, metas frente a las cuales los actores locales –públicos y privados– se deberían ver obligados a adscribirse.

Todo lo anterior, como será sustentado en este documento, apunta a la necesidad de un nuevo concepto de planificación dentro de lo que denominaremos un marco teórico auxiliar para Tierra del Fuego, el objetivo de caminar desde una situación de marginalidad en la globalidad hacia la redefinición de la economía que soporta ese territorio en un giro profundo al concepto de sectores económicos y externalidades territoriales en una visión sustentable del concepto de desarrollo.

 

1.   ANÁLISIS Y DIAGNÓSTICO DEL PROCESO DE OCUPACIÓN DEL TERRITORIO

El territorio objeto de este estudio es la parte chilena de la Isla de Tierra del Fuego, la isla más grande de Sudamérica, con una superficie de 47.618 Km2 (de los cuales 26.057 km2 son territorio chileno y 21.571 Km2 argentino). Algo mayor que Dinamarca (43.094 km2), Holanda (41.526 m2) o Suiza (41.285 km2)

El proceso moderno de ocupación del territorio en Tierra del Fuego, visto desde una perspectiva histórica y económica, ha estado basado en la explotación y exportación de sus recursos naturales con mínima presencia y asentamiento permanente de los seres humanos.

Esta explotación de los recursos naturales se ha dado en etapas sucesivas no necesariamente concatenadas, con ciclos de auge y depresión, aparición y desaparición, sin potenciarse unas a otras en eslabonamientos virtuosos y simultáneos en el tiempo.

Habitada desde al menos diez milenios por las razas de aborígenes que avistara Hernando de Magallanes al descubrir (1-11-1520) el estrecho que hoy lleva su nombre en la célebre circunnavegación que comprobara la redondez del mundo, puede afirmarse sin temor a exagerar que el descubrimiento de este territorio marca el punto sin retorno del proceso de globalización avant la lettre. Su estratégica ubicación obligó al temprano reconocimiento de su accidentada costa como lo atestiguan las muchas cartas de navegación que a lo largo de los siguientes tres siglos levantaron  múltiples exploraciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1: Cartografías Magallánicas (Fuente: Martinic, 1999)

Dicho de otro modo: el territorio objeto de este análisis está en el origen mismo de la modernidad globalizada que recién hoy se hace patente, habiendo sido por cabales cuatro  siglos paso obligado en las rutas marítimas interoceánicas, muy especialmente a partir de la introducción de la navegación a vapor y hasta la construcción del Canal de Panamá. Escrito está también al  parecer en su destino, al menos hasta ahora, ver pasar a la cuadra de sus costas los cada vez mayores y más lujosos navíos del progreso sin recalar jamás en sus senos y bahías –una de las cuales lleva incluso el nombre de “Bahía Inútil”. El propósito de este análisis es explorar sus potencialidades y recursos para contribuir a diseñar una estrategia que revierta este sino marginal.

a) De la marginalidad en la globalidad

De la globalidad se ha dicho que es una paradoja topológica: una circunferencia que está en todas partes con centro en ninguna. La Tierra del Fuego es parte de esta circunferencia, diríase una coda1.

Una coda adornada con la riqueza brillante del mito legendario de lo extremo y lo remoto que le confieren una identidad y un prestigio2 que pueden considerarse una reserva a un futuro no demasiado cercano, mientras no se incrementen los recursos humanos disponibles en el área para atender la demanda potencial. Los recursos paisajísticos no son suficiente. Pueden haber admirado a un naturalista como Charles Darwin, pero el turista de hoy puede contemplar algunos de esos paisajes a corta distancia sin bajar a tierra, mientras navega por los fiordos fueguinos y el Canal Beagle en un moderno y cómodo crucero hacia la Antártica.

Un páramo desolado puede ser un espectáculo interesante para algunos, pero se agota en una mirada; una selva húmeda y fría puede ser asombrosa para otros, pero, a fin de cuentas, no es más que la sucesión infinita de variaciones sobre el mismo tema; igualmente una costa deshabitada..

El hecho irrefutable y fundamental de la ubicación de borde y extremo de Tierra del Fuego en el contexto geográfico global, sin más tierras por vecindario,3 hace de este territorio un caso excepcional de marginalidad en la globalidad.

Si bien es cierto que hoy se da el caso de la globalidad de las comunicaciones instantáneas, esto rige para la información. Lo material, el traslado físico de los objetos materiales y las personas, haya los adelantos que hubiere en el transporte, seguirá manteniendo a este territorio como lo más remoto del mundo occidental.

Su interior, sin embargo, y debido tal vez a lo extremo de su clima4, permaneció ignoto por los siguientes casi 400 años, habitado sólo por aborígenes semejantes a esos amables gigantes que Magallanes reputara de Patagones,  abrigados a la lumbre de las muchas hogueras que avistó en la margen sur de su Paso de Todos los Santos y que le motivaron a denominarla como Tierra de los Fuegos.

Aunque algunos vestigios arqueológicos nos hablan de esa larga ocupación de más de diez mil años, ya casi nada sobre la vasta faz del silencioso territorio dice algo de ellos salvo un escaso puñado de toponímicos. Se extinguieron en poco más de una generación desde que entraron en traumático contacto con el mundo moderno.

No es sino hasta fines del siglo XIX (1880) que desembarcan en sus costas y recorren sus praderas y cañadas unos cuantos aventureros en busca del mítico oro de aluvión que recientemente se había reportado yaciendo a flor de suelo.

Poco duró también la fiebre desatada tras el hallazgo de placeres auríferos en 1880. Para 1900 se calcula que habían pasado por Tierra del Fuego unos 300 buscadores de todas las nacionalidades, especialmente europeos, notablemente croatas, sin dejar tras de si mayores huellas que las leyendas de sus vidas sin ley que motivaron al estado chileno a emplazar un cuartel de policía en la localidad  llamada Porvenir (1883), germen del poblado que hoy lleva ese nombre. Si encontraron alguna riqueza se la llevaron consigo a donde fueron a establecerse.

Con la explotación aurífera comenzó el reconocimiento del interior del territorio isleño por el hombre moderno. También un sino económico: un territorio periférico explotado en beneficio de centros distantes.

b) Un marco teórico auxiliar

Un territorio insular constituye una peculiaridad geográfica excepcional frente al caso común de los territorios habitualmente continuos / contiguos observables sobre las grandes masas continentales, cuyas delimitaciones suelen corresponder principalmente a decisiones humanas del tipo político-administrativo o sociológicas de mayor o menor data histórica.

Su calidad de isla, su remota ubicación, literalmente al margen de los circuitos comerciales de la cultura occidental, su clima extremo y su inhóspito entorno oceánico, en una latitud (52°, 20’-55°) sur, donde no existen más tierras en toda la redondez del globo terráqueo, confluyeron para hacer de este territorio una unidad autárquica, casi completamente desconectada de la economía global.

La teoría general de sistemas (TGS) sostiene que los sistemas no pueden ser descritos significativamente en términos de sus elementos separados. Su comprensión sólo puede darse al estudiarlos globalmente, involucrando todas las interdependencias de sus subsistemas. Todos los sistemas complejos entran en la categoría de sistemas abiertos: intercambian materia y/o energía con su entorno. Existe en TGS una categoría límite: el sistema cerrado, aquél en el que no hay intercambio significativo con el entorno.

Aunque los sistemas cerrados son una abstracción teórica y no existen en la naturaleza, tomando en préstamo de Bertalanffy esta categoría conceptual y metodológica –con todas las reservas del caso y sólo con el fin de tener un marco analítico de referencia–, puede considerarse que un territorio insular extremo constituye en geografía, lo más cercano, conceptualmente hablando, a un sistema cerrado.

La clara delimitación del territorio, por otra parte, permite cuantificar con mucha exactitud los flujos de personas y mercaderías que entran y salen de él como si se tratase de un sistema económico aparte.

Así, al menos en su estadio primitivo, antes que los emprendimientos productivos de fines del siglo XIX comenzaran los procesos extractivos que se detallarán a continuación, el territorio objeto de este estudio, la Isla de Tierra del Fuego, constituyó un sistema cerrado sobre sí mismo ya que su intercambio de materia y/o energía con el mundo exterior podría considerarse nulo.

Si descontamos, por poco relevantes a esta escala de análisis, los efectos de la actividad natural sobre el borde intermareal, la eólica y otros procesos naturales y/o geológicos y climáticos, un territorio insular constituye un observatorio privilegiado para estudiar la interacción entre esta finitud del sistema cerrado (con-fin-ado, contenido: el espacio natural clara y definitivamente delimitado del accidente geográfico) y los asentamientos humanos, siendo éstos, como son, sistemas abiertos: aquéllos cuya economía precisa de un aporte de materia/energía externo (input; gasto) y genera una salida (output; producto) de materia/energía hacia el exterior del sistema confinado, para sostener la vida humana moderna5 que se desarrolla en ese interior limitado por un borde costero como se desarrollaría un cultivo en una cápsula de Petri6.

Esta particularidad morfológica del objeto de análisis permite examinarlo a la luz de la ecuación economicista en cuanto a que la  sustentabilidad de los asentamientos humanos en el territorio insular depende del signo del resultado de la ecuación, y que el desarrollo de esos asentamientos se relaciona al incremento diferencial positivo de la tasa de retorno del output que se capitaliza o reinvierte en el mismo territorio.

Dicho en otros términos, este marco teórico de análisis postula que el desarrollo moderno del territorio insular –para ser sustentable e incremental en el tiempo-, se relaciona con la capacidad de la economía isleña de producir  a mayor tasa que la suma del gasto (aporte externo) más el consumo generado in situ, teniendo como límite la capacidad de resiliencia en los recursos renovables (forestal o forrajero) y de capitalizar, retener y reinvertir una parte del excedente dentro del territorio insular.

Lo anterior se esquematiza en la figura a continuación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 2: Relación entre Sistemas (Fuente: Seminario Tierra del Fuego, 2004; cit:. C. Schlotfeldt)

 

2. DESCRIPCIÓN DEL TERRITORIO

La parte sur está conformada por las últimas estribaciones de la Cordillera de los Andes que aquí toma el nombre de Cordillera de Darwin, cuyas cumbres emergidas constituyen las islas adyacentes. Hasta los 600 metros de altura está cubierta de bosques mixtos7 que cubren una superficie cercana a las 420.000 hectáreas; 275.000 de ellas han entrado en un proyecto de conservación constituyendo una reserva forestal o Parque Nacional (Río Cóndor)8. El resto de la isla presenta un paisaje estepario de pastizales duros con serranías poco elevadas (100 hasta 500 metros) especialmente en el sector norte, en el centro hay lomajes suaves y depresiones interiores que alcanzan en algunos puntos el nivel del mar, en los suelos con mal drenaje hay turbales formados por musgos del género Sphagnum, en algunos casos de varios metros de profundidad, que pueden llegar a superar los 5.000 años de edad9.

Una característica notable del territorio objeto de este estudio es la presencia prácticamente constante del viento, Sus características se anotan en los gráficos:

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 3: Frecuencia de la dirección de los vientos en la Ciudad de Ushuaia en el período 1971- 1980; el porcentaje de calma es de 53% (Fuente: Hydromet, 1995)




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 4: Velocidades de viento medias mensuales y máximas mensuales en Ushuaia en el período 1971- 1980

(Fuente: Hydromet, 1995)

 

a) Subdivisión administrativa

Tierra del Fuego tiene una superficie de 47.618 Km2, de los cuales 21.571 Km2 corresponden al territorio argentino y  26.057 Km2 son territorio chileno. Éste está dividido en tres comunas:

Comuna de Porvenir,  9.707 km2;

Comuna de Primavera, 3.500 km2 ; y

Comuna de Timaukel, 12.850 km2.

b) Distribución geográfica de la población

La población del área de estudio, el territorio chileno de Tierra del Fuego, es de 6.907 habitantes10; distribuidos como sigue:

Comuna de Porvenir 5.465 habitantes; 3.307 son hombres y  2.158, mujeres; 4.734 urbanos y 731 rurales. (Variación intercensal % +7.1)

Comuna de Primavera: 1.016 habitantes (variación intercensal % –37,6) de los cuales 735 son hombres y 281, mujeres) 100% rural;

Comuna de Timaukel: 432 habitantes (variación intercensal % + 67.9) 100% rural

Distribución de la población por tramos etarios:11

0 a 4 años        502  Total         205 hombres    y  248 mujeres

5 a 14                  1.016                          538                      478

15 a 24                  880                          575                       305

25 a 44              1.886                        1.153                       733

45 a 54                 854                           539                       283

55 a 64                 529                           317                        212

65 y más               384                           241                       192

 

No hay información desagregada disponible para el área sobre las tasas de escolaridad y analfabetismo. Los promedios regionales según proyecciones INE 1992 son de 9,7 años para los hombres y 9,3 para las mujeres; la tasa de analfabetismo regional es del 2,7% de la población.12 Para la comuna de Porvenir la encuesta Casen 2000 indica una tasa de analfabetismo de 0,5% con un promedio de escolaridad de 8,6 años (no hay información de la encuesta Casen para Primavera ni para Timaukel)13.

Por la condición de aislamiento extremo del área debe suponerse que los promedios de escolaridad deberían ser inferiores y la tasa de analfabetismo, superior;  este dato deberá corroborarse con estudios en terreno.

c) Capacidad del sistema escolar

Las matrículas escolares en el área son 1.201, correspondiendo 42 al nivel prebásico, 860 al nivel básico, 244 a educación media, científico humanista, y 45 a educación media, técnico profesional. Las facilidades para educación media en ambas modalidades sólo existen en la comuna de Porvenir. En total, en el área de estudio se cuenta con 5 establecimientos educacionales: una escuela básica con 19 alumnos en Timaukel; una escuela básica con 144 alumnos (10 en prebásica) en Primavera; y 3 establecimientos educacionales con una matrícula total de 1.028 alumnos en Porvenir, de los cuales 32 cursan prebásica; 707, básica; 244, media humanístico científica y 45, técnico profesional. Del total de matrículas proyectado para 1999 según datos del  censo 1992, 769 corresponden a educación municipal   y 432 a educación particular subvencionada.

d) Centros poblados del sector chileno

El  principal centro poblado de la parte chilena de Tierra del Fuego es  Porvenir con  4.734 habitantes (+731 rurales; censo 2002). Cerro Sombrero con unos pocos cientos de habitantes, otras localidades son estancias ganaderas: Cameron, al centro del litoral sur de Bahia Inútil, Armonía, al centro del litoral norte de la misma. Mención especial merece Pampa Guanacos, capital en formación de la comuna sureña de Timaukel. La población rural se encuentra dispersa por puestos y estancias.

En el sector argentino (censo 2001) hay 101.079 (51.60 hombres y 49.383 mujeres) destaca la capital, Ushuaia, con 45.598 habitantes (27.041, censo 1991)

e) Vialidad del sector chileno

El principal eje vial norte-sur une Punta Espora con Pampa Guanacos y debe prolongarse hasta la bahía Yendegaia, vecina a la localidad limítrofe argentina de Lapataia en el Canal Beagle a 23 km de Ushuaia.

El eje principal E-W une Porvenir con Ushuaia a través del Paso San Sebastián, tiene unos 110 km en territorio chileno. Se intersecta con las dos rutas N-S principales del sector chileno, la Manantiales-Pampa Guanacos y la que une Manatiales-Puerto Yartou, pasando por Cerro Sombrero.

f) Principales actividades productivas del área en estudio

f.1 La ganadería ovina

Los pastizales que cubren abundantemente el interior central de la isla atrajeron la actividad ganadera ovina que se convirtió en la actividad económica preponderante desde la última década del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Desde 1960 a la fecha ha venido decayendo, aunque aún es la actividad económica socialmente más importante en cuanto a número de personas dependientes de ella en el territorio.

Siendo la totalidad del territorio de propiedad fiscal, la explotación ganadera se desarrolló sobre concesiones o arrendamientos fiscales de largo plazo (20 años) de decenas o cientos de miles de hectáreas sobre las que se conformaron unidades productivas autónomas o semi autónomas, “secciones” según características del territorio. Para 1910 se había consolidado la Sociedad Explotadora de la Tierra del Fuego, constituida por capitales externos al territorio14, incluyendo capitales internacionales, aunque mayoritariamente magallánicos, que –como bien dice su razón social– “explotaba” la isla,  conservando la infraestructura necesaria para la explotación ganadera: las estancias, algunas casas y galpones unidas a un muelle por un eje vial y sendas de penetración hasta los puestos, cabañas dispersas por las pasturas para resguardo de los pastores. Al consolidarse en una sola mano la actividad ganadera se mantuvo el esquema de ocupación de “enredadera”: sistemas de senderos de herradura confluyentes a un eje propio de evacuación portuaria algo más consolidado, en secciones relativamente independientes una de otra. Aparte de estas precarias huellas y la tradición del manejo ovino, nada quedó en el territorio, más allá de las instalaciones de las estancias. La riqueza generada por esta actividad productiva nuevamente salió del territorio, esta vez transfluyó a los tenedores accionarios de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego dispersos por el mundo, de Punta Arenas a Santiago, Valparaíso, Buenos Aires, Montevideo o Londres

Variados factores inciden en la decadencia del negocio de la lana en la segunda mitad del siglo XX. Por una parte, la entrada de otros actores al mercado y el aumento consiguiente de la oferta; por otra, la aparición de las fibras sintéticas de costo inmensamente menor y capacidad productiva prácticamente ilimitada con variedad de características y no sujeta a los avatares del clima y la biología.

Otro factor incidente en la depresión local del negocio lanero puede haber sido el cambio de escala en las explotaciones. Desde las tres grandes concesiones de fines del siglo  XIX se pasó, con  subdivisiones en 1918, 1920 y 1930 a 107 propiedades individuales. En 1938, tras el ascenso al gobierno del Frente Popular, los grandes concesionarios devolvieron al fisco 530.000 hectáreas sobre las cuales se establecieron 45 nuevas unidades productivas de 2.500 hectáreas y 32 parcelas de 370 hectáreas cada una. En 1955 sobre 1.810.206 hectáreas había establecidas 242 explotaciones, las que para 1965 habían pasado a 340. Esta atomización de la propiedad eleva los costos de administración, gestión y venta, aunque una parte mayor del producto generado queda en el medio local.

Lo que había llegado a ser una sola empresa administrada con la mejor tecnología de comienzos de siglo y amplias espaldas financieras, se transformó en el tercio central del sigo XX en innumerables explotaciones de mediana y pequeña escala, administradas cada cual al mejor saber y entender de su propietario, generalmente un neófito en los negocios, de escaso capital, a veces asesorado por funcionarios públicos de calidad variable. En algunos casos (Timaukel) se mantiene hasta hoy el cooperativismo.

i. Instalación y auge

Base de la etapa de colonización ‘agropastoril’ –1885, 1913 (Martinic)- llevó a la formación de las grandes compañías concesionarias de las primeras inmensas estancias ganaderas instaladas en las últimas décadas del siglo XIX, los cascos  o centros administrativos de algunas de las cuales dieron origen a los actuales centros poblados: Caleta Josefina, San Sebastián, Cameron, Springhill, Vicuña, Timaukel, etc.  Para 1903 se estimaba que la masa ganadera ovina alcanzaba las 728.891 cabezas dando trabajo a un millar de empleados de los dos o tres grandes consorcios internacionales cuyas casa matrices estaban entre Londres, Punta Arenas y Valparaíso, manteniendo en el territorio en estudio solamente un escaso personal administrativo secundario y una importante cantidad de capataces, peones y jornaleros dependientes cuyo total  se estima en unos 1.626 para 190715. De los cuales algo menos de un tercio residía en la localidad de Porvenir y más de los dos tercios restantes en el medio rural conformado por unas cuantas estancias constituidas sobre extensas concesiones de tierras fiscales, cuya tenencia y administración para entonces estaba consolidada en la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, en 1910 la empresa ganadera más importante de Chile, y otras sociedades también extensivas territorialmente: la Sociedad Industrial y Ganadera de Magallanes y la Sociedad Ganadera Gente Grande.

No se ha encontrado suficientes estadísticas históricas de la producción de lana, las pocas cifras halladas muestran una producción alrededor de las 4.000 toneladas anuales para la década de los años 1960* –lo que equivale a una producción de unos 4 Kg. promedio por animal–.

ii. El fraccionamiento y la declinación

Toda actividad productiva exitosa incita a más agentes a incorporarse a ella. Al ser la tierra un recurso finito, y siendo de propiedad fiscal dada en concesión de arrendamiento a plazo fijo, desde antes de caducar las primeras concesiones comenzó la pugna por la incorporación de más agentes a este proceso productivo entonces en auge, Para 1920-30 ya existía un movimiento para impugnar el sistema de grandes concesiones y su subdivisión intensiva lo que se consigue en diferentes etapas tras la creación de la Caja de Colonización Agrícola que recupera tierras de las concesiones primitivas, las subdivide y reparte en lotes menores de 3.500 a 7.000 hectáreas. La reforma agraria completa el ciclo de subdivisión de la tierra y la transformación del régimen de estancias al de cooperativas de producción que por lo general se centran en el casco de la estancia preexistente, utilizado en forma comunitaria por los nuevos propietarios.

En 1960 se censó una población de 1.179.381 cabezas con una producción de 4.477 toneladas de lana. Se observa una tendencia a la baja en la producción ganadera ovina que puede deberse a variados factores. El censo agropecuario de 1976 contabilizó 1.142.137 cabezas; el de 1985, 1.005.386 y el de 1995, 942.95016.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 5: Deslome del precio de la lana 1915 – 2000 (Fuente: Informe L.A.D.A. Argentina; cit,: G. Unnasch, 2004)

Los principales factores incidentes en esta declinación de la ovejería pueden ser:

1. el sobrepastoreo, que ha disminuido la capacidad de carga en un 82%117;

2. la baja histórica en el precio internacional de la lana debido a: a)mejoramientos genéticos con mayores rendimientos por animal; b) la aparición y masificación de las fibras sintéticas en  la segunda mitad del siglo XX cada vez más acentuada hacia fines del siglo ; y

c) la sobreoferta mundial tras la incorporación a la actividad de nuevos productores, especialmente Nueva Zelandia;

3. d) también, la reducción concomitante de la superficie e inversiones dedicadas a la actividad, derivadas de los sucesivos fraccionamientos de la tierra, especialmente tras el proceso de reforma agraria y la quiebra de muchos pequeños y medianos nuevos propietarios.

Con el proceso de reforma agraria se intentó la introducción de ganadería bovina, la que pasó de alrededor de 6.000 cabezas en 1965 a 30.979 en 1975, como consecuencia de una política de fomento regional, sin embargo los siguientes censos muestran una tendencia decreciente: (14.868 en 1985 y 14.820 en 1995) que parece indicar que la ganadería bovina no tiene mucho futuro, especialmente si el agotamiento de las praderas anotado es causa determinante.

Otra razón incidente en la declinación de las actividades ganaderas dice relación con las deseconomías de escala relacionadas con la subdivisión predial. Las tendencias al fraccionamiento  de las propiedades agrícolas, impulsadas especialmente desde la década de 1960 por razones ideológicas de redistribución social de la propiedad,  se contraponen con la explotación moderna nuevamente extensiva y más intensiva en tecnología, lo que está produciendo una nueva concentración de la propiedad con dotaciones de personal mínimas; con  fusión  por compraventa o arriendo de propiedades entre vecinos,  y emigración de los vendedores al medio urbano.

Un factor, que podría llamarse ‘mecánico’ u operacional, dice relación con la disponibilidad de pasturas para rotación, posible en las grandes extensiones e imposible en subdivisiones menores, puede ser determinante en el deterioro ambiental por sobrepastoreo, que los estudios revisados (SAG-INIA, Gastó, Anchorena) calculan en el 82,37% de la región (2.903.990 hectáreas) erosionadas por razones ‘antropogénicas’, es decir, ocasionadas por (mal) manejo o (indebida) intervención humanas.

Como dato anecdótico se puede agregar  que el hábito alimenticio del ganado ovino, talando a ras de suelo cuanto encuentra ‘palatable’18, ha prácticamente exterminado numerosas especies vegetales poco comunes19.

iii. Prospectiva de la ganadería lanera y otros agro negocios

Las tendencias mundiales del mercado postindustrial han traído de vuelta el aprecio por lo natural y lo exclusivo. Agronegocios orientados a estos mercados, con producción de calidad premium, productos de origen exótico para los mercados top, pueden capitalizar estas tendencias que están por lo general en el rango superior de los precios. La presencia de auquénidos nativos parece indicar que una reconversión de la ganadería ovina en camélida es una variable digna de evaluación.

Si en 20 años un negocio que partió con la introducción exógena de una masa de 300 ovejas, llegó a contar con una masa ganadera cercana al millón de ejemplares, todo induce a pensar que la repoblación con camélidos, una especie nativa, de similar fertilidad y menor labilidad que aquélla y que produce una lana de altísima calidad, demanda y precio (alpaca y vicuña) constituye una alternativa de desarrollo productivo nada  despreciable20. Se abriría así una nueva expectativa de desarrollo para este negocio para el cual el territorio es especialmente apropiado y la gente que lo habita posee parte del know how necesario. Un plan de reconversión de esta naturaleza pudiera contemplar la subdivisión predial dejada por la reforma agraria y reconvertir coordinadamente a un centenar de pequeños ganaderos en criadores de alpacas con asesoría técnica (INDAP), facilidades financieras (INIA) y de acopio y procesamiento de la producción de lana, idealmente con miras a establecer una industria textil cooperativa en un plazo de 20 años, similar al que tardó en consolidarse la ganadería ovina.

Otro agro negocio posible en el territorio podría ser la introducción del ñandú, el avestruz o el emú así como también la crianza de gansos. Sus praderas, la inexistencia de depredadores y el tamaño de los predios tras la reforma agraria ofrecen interesantes perspectivas a una actividad de creciente demanda externa que origina, además, varios negocios encadenados: plumas21, aceite, pieles, elaborables artesanalmente con alto valor agregado (cosméticos, vesturio, marroquinería).

Actualmente se intenta la crianza del  ciervo dama (China Creek) con fines cinegéticos (turismo de nicho) y de carne fina.

f.2 Los recursos madereros

La Tierra del Fuego chilena posee una cubierta arbórea de unas 420.000 hás. ubicadas principalmente en la precordillera de la comuna de Timaukel. La reserva propiamente maderable es del orden de las 265.000 hás. situadas en las estribaciones montañosas de Cameron y Vicuña y en el litoral del seno Almirantazgo. Las especies de mayor interés comercial son la lenga (Nothofagus pumilio) y el coigüe magallánico (Nothofagus betuloides). También hay Ñirre (Nothofagus anctartica), Canelo (Drymis winteri), Maitén magallánico o Leña dura (Maitenus magellanica) y Notro (Embothrium cocineum) en menor cantidad y de menor o nulo interés comercial maderero.

Hasta las décadas de 1930 y 1940 se explotó intensamente los bosques del litoral del seno Almirantazgo compuestos principalmente por lenga y coigüe magallánico cuyo destino fue en su mayor parte de exportación a la Argentina. Los principales aserraderos estuvieron en Puerto Yartou, Puerto Arturo y La Paciencia.

Hacia 1945 la República Argentina adoptó una política económica de autarquía con lo que las exportaciones cesaron progresivamente hasta extinguirse por completo en pocos años.. Una actividad maderera marginal surgió luego en la zona interior de Vicuña, destinada principalmente al consumo interno, especialmente de Porvenir,  la actividad petrolera y las estancias.

La producción promedio de madera aserrada entre 1970 y 1980 fue de 547.242 pies cuadrados (5,7% del total regional)  En la década de 1990 se instaló  una factoría en la localidad de Russfin, cuadruplicando la producción que se ha venido incrementando como sigue:

1996            7.704.843 pies cuadrados

1997            7.267.445     “

1998            8.295.941     “

1999            9.963.395     “

2000            8.779.044     “

Recientemente (1995) se pretendió reiniciar esta actividad en el área de Río Cóndor sobre un área de 103.000 hectáreas de bosque formado principalmente por lenga magallánica (Proyecto Trillium). Presiones ambientalistas consiguieron entrabar hasta finalmente detener la explotación y crear una reserva natural de más de 272.000 hás. con apoyo de numerosas organizaciones ambientalistas nacionales a internacionales22 (Junio 2003) financiada principalmente por la multinacional Goldman Sacks con intereses en los bonos de Carbon23.

La formación del microrelieve en el bosque de Tierra del Fuego está determinada por  la caída de árboles debido a los frecuentes vientos y su lenta descomposición24 propia del clima frío. Esto origina un microrelieve caracterizado por la alternancia de montículos y depresiones en las que se acumula el agua por el difícil drenaje de suelos muy poco profundos y permeables.

El suelo orgánico varía de espesor entre 10 y 40 cms, de acuerdo al párrafo anterior sobre generación del microrelieve.

i. Prospectivas de la actividad forestal

La fragilidad de los suelos magallánicos hace ser muy cuidadosos en el manejo forestal ya que por las especiales condiciones edafoclimáticas25 del territorio el crecimiento de la mayoría de las especies presentes en el área es extremadamente lento, lo que hace económicamente poco interesante la reforestación. En ningún caso se debe permitir la tala rasa y debe procederse por floreo26, lo que encarece notablemente el producto. Se podría también hacer un plan de manejo de los ejemplares sobremaduros con miras a su uso en tableros OSB.

Debe fomentarse la exportación de productos de mayor valor agregado que la madera en bruto. En el sector argentino –Ushuaia– existe una fábrica de tableros (placa carpintera listoneada) cuya producción se exporta por completo a Italia

f.3 Recurso turba

Aceptando que la formación de turba se incrementa a una razón estimada de 5 cms/100 años, la capacidad productiva del recurso sería de 5 m3/há anuales. Un plan de manejo conservacionista del recurso pudiera contemplar este volumen como límite preventivo de explotación, partiendo por cuantificar la superficie existente de turberas y los lugares en que es posible su extracción sin daños ambientales colaterales como son las modificaciones del relieve que concurren a la formación de cárcavas por escorrentía ya que la turba se produce en suelos saturados de agua o parcialmente anegados;  sirve, además, como habitat natural de varias especies de aves que se alimentan de sus frutos o anidan en ella.

Las turberas fueguinas están formadas principalmente por plantas del género Sphagnum. También algunas graminoídeas y plantas “de cojín” . Se encuentran en la tierras bajas desde el límite inferior de los bosques hasta casi el nivel del mar, en vegas, hualves (bosques anegados) y en los deltas de los ríos27.

i. Prospectiva del recurso

El recurso natural turba bien manejado puede ser un valioso recurso económico al que se podría sacar el  máximo provecho exportándolo seco y empacado listo para su venta al público como producto final (con certificación de origen y manejo ambiental responsable = plus amigable ambiental) en lugar de exportarlo a granel como materia prima. Para su proceso de secado y embalado puede aprovecharse las facilidades tributarias de instalación en Porvenir, además del recurso gasífero y mano de obra local.

f.4 La minería

Mencionada brevemente antes (página 4), la actividad aurífera inaugura el proceso de ocupación de la Tierra del Fuego. Mucho más allá de la cantidad de mineral que pueda haberse recogido y sobre la cual no hay datos fidedignos, aunque no parece haber sido de mucha consideración dado lo efímera en el tiempo y la poca gente que se dedicó a tales faenas, su principal impacto no fue económico sino social, más bien debiera decirse antropológico, al iniciar el conflicto que terminará con la extinción de los Onas.

i. Actividad aurífera

Cronológicamente la actividad aurífera de la segunda mitad del siglo XIX representa un primer impulso de ocupación del territorio por las actividades económicas extractivas tras una pequeña ‘fiebre del oro’ desatada en 1879 por el informe del teniente de navío Ramón Serrano Montaner quien reportó hallazgos de trazas del mineral. Se entregaron más de 100 concesiones mineras en el área de Sierra Boquerón entre 1880 y 1881. La actividad  atrajo aventureros de todo el mundo, en una época en que el Estrecho de Magallanes estaba en las rutas principales del tráfico naviero mundial.

Los recién llegados entraron rápidamente en conflicto con los primitivos Onas, lo que motivó el envío de fuerzas policiales a la zona. La actividad propiamente artesanal declinó rápidamente hacia 1890, aunque para 1898 aún quedaban unos 200 trabajadores independientes. En 1902 se intentaron faenas mecanizadas con aportes de capital extranjero, llegó a haber unas 20 compañías establecidas en los sectores noroeste y oeste de la isla con 300 a 400 trabajadores. La producción  total conjunta -se calcula- nunca excedió los 500 kilos anuales y para 1910 había cesado toda actividad mecanizada. La riqueza producida por esta actividad transfluyó28, vía Punta Arenas, principalmente a los mercados internacionales.

Al ser actividades esporádicas de lavaderos mayoritariamente artesanales muy dispersas por el territorio no originaron más asentamientos permanentes que el de Porvenir, formado en torno al cuartel de un destacamento policial llegado en 1883 para imponer la ley en ese territorio salvaje, luego de la fiebre del oro desatada tras el descubrimiento de ese recurso, La actual ciudad de Porvenir, fundada en 1894 para atender también las necesidades las estancias ganaderas de la zona, parece ser el único vestigio de aquella época, aparte de algunos restos dispersos de primitivas maquinarias.

La actividad aurífera carece hoy de toda relevancia, aunque es practicada porfiadamente por contados buscadores artesanales con escaso rendimiento productivo. A juzgar por los datos que puede conocerse –no siempre fiables por incompletos- la producción media total anual podría estimarse en unos 10.000 gramos de oro. Prospecciones realizadas por algunas compañías hacia 1980 no han rendido frutos, habiéndose abandonado aparentemente las actividades de búsqueda. (Martinic)

ii. El petróleo

Por su impacto económico, el principal recurso minero explotado en Tierra del Fuego ha sido sin lugar a dudas el petróleo hallado en Springhill en 1945. Rebautizado Cerro Manantiales (traducción directa del topónimo inglés) para 1949 ya se había perforado 30 pozos. Se sucedieron hallazgos de nuevos yacimientos: Cerro Sombrero, Chañarcillo, Victoria Norte, hecho que implicó numerosas obras de infraestructura, caminos, instalaciones y construcciones varias, en la parte norte de la isla.

En 1950 se creó Enap. Se llegó a contabilizar 43 yacimientos entre Bahía Felipe, San Sebastián y el límite con la República Argentina. En 1978 se iniciaron perforaciones en la plataforma submarina (Proyecto Costa Afuera) en los yacimientos Ostión y Spiteful en el área de Bahía Lomas.

Todo esto significó un inmenso despliegue de recursos económicos y técnicos, personal profesional y técnico altamente capacitado y remunerado, empleados , obreros, equipos, maquinaria, vehículos, embarcaciones y herramientas, repuestos, abastecimientos y otros innumerables requerimientos diferentes, además de numerosos proveedores externos,  lo que provocó un gran desarrollo de la economía regional e hizo mejorar y construir numerosos caminos para acceder a los diferentes lugares de trabajo; instalar campamentos permanentes y temporales, dotarlos de servicios múltiples y comunicaciones. Fue menester levantar edificaciones para oficinas y viviendas, talleres y bodegas. De esta manera se formó Cerro Manantiales, primera población-campamento, base de operaciones del ciclo petrolero

La actividad petrolera exigió la construcción progresiva de una red de infraestructura: baterías de separación, estanques de almacenamiento, plantas de compresión y bombeo; usinas eléctricas y otras instalaciones mecánicas, además de una compleja red de oleoductos, gasodutos y poliductos al igual que terminales marítimos. Surgieron así Caleta Clarencia para el embarque de petróleo y Puerto Percy como terminal de embarque de gas y para servicio general de carga y descarga, ambos en la bahía Gente Grande.

Regional de gasolina, diésel y keroseno para uso industrial y de gas licuado para uso doméstico. En 1962 se construyó la Planta de Tratamiento de Gas en Cullen, en la zona nororiental, al centro de la cuenca homónima, diseñada para tratar 2.800.000 m3 de gas diarios destinado al consumo nacional y a la exportación.

El agotamiento progresivo del ciclo del petróleo, reducido en la actualidad más bien a una modesta producción gasífera  (742. 587.000 m3 =29% del total del consumo chileno anual), deja como  saldo positivo la gran inyección de recursos económicos que significó para la región durante 50 años y la inversión en infraestructura y tecnología que originó la modernización y una diversificación productiva importante aunque transitoria de la economía local, que dejó como herencia una red vial de buena calidad “cuya longitud y densidad favoreció de modo indudable el manejo de los campos ganaderos; el hallazgo de pozos de agua en sectores naturalmente menos provistos de recursos superficiales, la disponibilidad de gas natural para diferentes usos domésticos,….servicios de comunicaciones, de sanidad y otros” (Martinic)

La ubicación de los yacimientos, geográficamente excéntricos al centro urbano capital fueguino,  significó para Martinic: “su marginación de los beneficios que ello representó a lo largo del tiempo en lo tocante a inversiones, contratación de trabajadores, adquisiciones diversas, suministros, en fin, que si en la realidad se dieron, lo fueron en magnitud muy inferior a lo que en tiempos del descubrimiento pudo pensarse”. La actividad petrolera, en cuanto a ocupación del territorio se refiere, “hizo posible en el lapso de tiempo conocido la densificación de la presencia humana permanente y la densificación de la producción económica en los distritos septentrionales de la isla grande, pero también con su extensión exploratoria hacia otros distritos del centro y el sur de la misma hizo posible mejorar la conectividad intraterritorial y favorecer el desarrollo en diferentes aspectos29.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 6: Ocupación Petrolera en Tiera del Fuego (Fuente: Seminario Tierra del Fuego, 2004; cit:. M. Cooper)

 

g) Actividades económicas no tradicionales

g.1 Pesquería

La pesquería destinada a la elaboración de conservas aunque de antigua data –Rosario, 1930- se mantuvo en niveles poco significativos dedicada principalmente a la extracción de centolla,  su captura excesiva condujo al virtual agotamiento y colapso de la actividad hacia 1970.

En los últimos años, gracias a facilidades tributarias locales (Ley 18.392 –Ley Navarino; Ley 19.149 –Ley Tierra del Fuego), la captura se ha reactivado y ampliado en especies, incluyendo nuevos procesos industriales como el congelado. Así, esta actividad ya puede considerarse como significativa, con fuerte gravitación en la vida económica de Porvenir por el uso intensivo de mano de obra, especialmente femenina en el proceso productivo, y masculina en la captura y/o cultivo, aparte de encadenamientos productivos en bienes de capital (embarcaciones e instalaciones) y suministros.

Sus perspectivas se consideran promisorias y casi espectaculares según el Profesor Mateo Martinic.

g.2 Industria

La legislación tributaria favorece las instalaciones industriales para procesamiento de materias primas tanto de origen local como foráneo –aparte de las de procedencia acuícola-  lo que está incrementando las actividades productivas, la diversificación muestra una evolución positiva y que podrá tener un futuro de relevantes inversiones.

g.3 El turismo

Mundialmente, las tendencias del turismo hacia nuevos destinos son crecientes. Hay una demanda en aumento constante por destinos exóticos. por el turismo-aventura y el agroturismo. Tierra del Fuego puede capitalizar parte de estas tendencias, pero carece de la infraestructura apropiada aunque las perspectivas se consideran “interesantes” y puede esperarse un incremento de la actividad en el mediano plazo, con un efecto multiplicador por la ocupación de mano de obra, consumo y servicios conexos. Se considera en particular que esta industria puede desarrollarse en especial con la apertura de una senda de penetración hacia la parte sur del territorio con la consecuente puesta en valor de nuevas áreas de atracción escénica en los lagos Deseado y Fagnano, el fondo del fiordo Almirantazgo y los Andes Fueguinos .La política de penetración hacia el sur debe ser prioritaria en tanto cuanto implica una ocupación más completa y eficiente del territorio fueguino chileno y nuevas fuentes de actividad económica.

g.4 El Borde costero, una renovada conciencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 7: Imagen satelital de Tierra del Fuego (Fuente. NASA)

Todos los análisis y estudios visitados tratan la isla como un territorio interior, talvez por su historia ganadera. Este tratamiento denota una proyección o sesgo agrario, tradicional en el Chile del valle central. Sin embargo no se debe olvidar que se trata de una isla, grande, pero isla. Como tal, sería pertinente enfocar el tema del desarrollo del borde costero y potenciar la producción económica de dichos espacios relacionados tanto con el turismo recreacional como también a las condiciones de mar interior (sin excesivo oleaje ni correntadas) que posibiliten granjas marinas de cultivo de especies de aguas frías, peces y mariscos cuya explotación es otra área de creciente interés económico y que impacta el territorio sin tocarlo. Se amplía la base económica sin desplazar cultivos o crianzas ya existentes ya que avanza sobre un territorio aún virgen (el maritorio).

Los cultivos marinos son otra área que amerita estudio. Con la limpieza prístina de sus frías aguas, 100% impolutas de riles provenientes de procesos industriales o desechos urbanos, las muchas bahías, golfos, radas, fiordos y caletas, islas vecinas y canales, especialmente en el sector de Bahía Inútil y del Seno Almirantazgo al sur hasta el Canal de Beagle, pueden acoger innumerables factorías de cultivos marinos cuya demanda crece velozmente año a año, tanto en el mercado interno como en el mercado global.

 

3. DINÁMICA POBLACIONAL

En la dinámica poblacional del área de estudio se debe distinguir dos fases principales y una fase de transición.

a) Fase 1: el poblamiento primitivo.

La data arqueológica acumulada permite afirmar que la población humana del área comienza cuando menos desde unos 10 a 11 mil años antes del presente (aap.) como lo comprueban yacimientos excavados en diversos lugares del territorio (Tres Arroyos) datados entre 10.600 y 10.130 aap. (Mazzone et ali. 1993) Esos  primitivos habitantes -llamados paleoindios- se asocian a la caza de fauna pleistocénica tardía (Hippidium sp., Lama gracilis, Lama guanicoe)  Secuencias estratigráficas muestran que hacia unos 5.500 ap hay un cambio en la industria lítica asociado a restos de fauna tanto terrestre como marítima y a prácticas culturales avanzadas como la cremación de los muertos.

De los habitantes primitivos se sostiene que la población fueguina hacia mediados del siglo XIX estuvo conformada por una cifra que va desde los 1.500 (Chapmann)  hasta los 3.800 individuos que apunta Gusinde (número hoy considerado excesivo y sin base) de las etnias Sélk’nam u Ona, Yaganes y Kawesqar, con una densidad poblacional estimada de 1 habitante por cada 25 km2.

b) La fase intermedia

Va desde el año de 1843 con la declaración de soberanía por parte del estado de Chile y la fundación del Fuerte Bulnes y la ciudad de Punta Arenas en 1848 hasta la Fiebre del Oro de 1880/8130 que atrajo al área una población de aventureros de las más diversas nacionalidades estimada entre 200 y 300 personas distribuidas en unos 134 asientos o faenas en 1898. Esta fase, si bien es cierto provocó la declinación de las poblaciones primitivas por causa de la violencia asociada a la actividad aurífera también provocó la formación de capitales locales tanto por el comercio de abastecimiento a las faenas como por la extracción del metal “cuya cuantía es imposible de precisar por el sigilo propio de la actividad” (Martinic)

c ) Fase 2: La fase moderna

Se considera a partir del establecimiento de las actividades de ganadería ovina iniciadas en 1876 con 300 ovejas traídas experimentalmente desde las islas Malvinas (Falkland) cuya dinámica se expuso supra (1-e-i).

Es importante en esta etapa consignar el impacto que esta forma de explotación tuvo sobre el poblamiento aborigen.

La forma nativa de ocupación del territorio desde tiempos inmemoriales hasta fines del siglo XIX estaba basada en una institución ancestral de origen mítico: el Háruwen (Gusinde), una relación culturalmente aceptada entre linajes nativos y porciones específicas y definidas de territorio, cuyo  número puede haber llegado a 80 según estudio de la antropóloga Anne Chapman31. La institución ancestral del Háruwen, si bien reconocía ciertos derechos derivados de la relación linaje-territorio asimilables al concepto occidental de propiedad colectiva familiar, también reconocía ciertas excepciones como las servidumbres de paso y el uso de ciertos recursos escasos como el acceso al agua (Martinic) y otras prestaciones menores relacionadas con la vida nómade. Cazadores-recolectores cuya economía estaba principalmente centrada en la cacería del guanaco (Lama guanicoe) el cururo (Spalacopus cyanus), un roedor local y aves silvestres como caiquenes, flamencos y cisnes de los que también se recolectaban sus huevos.

La población Selk’nam, que ya había entrado en conflicto con los buscadores de oro de la fase de ocudación del territorio que se ha llamado intermedia (1843/98), principalmente por los abusos de los extranjeros sobre las mujeres aborígenes, entró en franca colisión con los intereses de los nuevos ganaderos por lo fácil que resultaba para estos cazadores innatos la fácil predación del ganado ovino, el desconocimiento de los derechos de propiedad sobre los semovientes al estilo occidental y el concepto de propiedad radical relativo al háruwen.

Esto derivó en una escandalosa matanza indiscriminada de aborígenes –se calcula que unos 200 perecieron cazados como animales salvajes por empleados de las ganaderas a partir de 1881 , hecho que al trascender a la opinión pública produjo el establecimiento de una política pública de captura y traslado masivo –deportación- de esta población a una misión civilizadora y evangelizadora establecida en la isla Dawson a cargo de misioneros salesianos en 1889, en donde se confinó entre 1895 y 1900 a no menos de 800 individuos los que en pocos años murieron a causa de enfermedades -especialmente tuberculosis y tifoidea, para las cuales no tenían defensas naturales por no existir en la isla-,  contraídas al entrar en contacto con los europeos provenientes de un medio donde esas enfermedades eran endémicas. Los remanentes poblacionales originarios que sobrevivieron a esta deportación y confinamiento escaparon hacia el sur y a las márgenes del Canal Beagle e islas vecinas o a territorio argentino.

En cuanto a la ocupación del territorio, a partir de la década de 1930 se comenzó a subdividir las grandes concesiones o arrendamientos de tierras fiscales en parcelas de tamaño mediano. Para 1930, 1.482.000 há arrendadas a dos compañías se habían transformado en 107 predios pertenecientes a otras tantas personas naturales, en su mayoría de origen croata. Para 1938, el ascenso al poder del Frente Popular, que había enarbolado como bandera política distribuir la tierra entregada a las grandes concesiones, llevó al estado de Chile a recuperar más de 500.000 hás., de las cuales 124.464 hás., en la parte norte de la isla, fueron subdivididas en 45 parcelas de 2.500 hás. para pastoreo y 32 parcelas de 370 hás para uso mixto agrícola y ganadero las que fueron concesionadas entre 1939 y 1941, renovando el espíritu emprendedor con “un revivir calcado del tiempo del asentamiento colonizador, pero ahora con diferente signo aunque igualmente pionero” (Martinic)

Sucesivos procesos de subdivisión transformaron los patrones de asentamiento desde las dos o tres grandes concesiones de la época inicial a 107 en 1930; 242 en 1955 hasta 340 en 1965. Como ya se consignó, en la actualidad hay una tendencia a la fusión predial y a la reconstitución de predios mayores por economías de escala para la explotación pecuaria, concomitantemente hay un proceso de urbanización de la población consecuente con la vida moderna.

La actividad petrolera detonó una dinámica de asentamientos humanos en centros poblados alrededor de las faenas. ENAP siguió una política de campamentos similar a la de la gran minería del norte, en donde, con miras al fomento y protección paternalista de la estabilidad familiar, se dispuso la formación de poblaciones para la radicación de grupos familiares. En algunos casos, como el primer campamento de Cerro Manatiales y los correspondientes a los terminales de Clarencia y Puerto Percy, bastó con adicionar conjuntos de viviendas  y disponer de equipamiento complementario de servicios. En el caso del centro administrativo se creó el campamento de Cerro Sombrero en el área central equidistante de los otros campamentos. Igual política originó la formación del campamento Cullen, en la sección oriental del área petrolera.

La modalidad de campamento sigue una norma corriente en la minería chilena32, diferente a la de poblado abierto común a otras tradiciones petroleras como las de Argentina, Estados Unidos o Canadá (en estos dos últimos países la propiedad de los yacimientos ha sido privada de las compañias). Con esta modalidad paternalista todas las instalaciones eran propiedad de ENAP, teniendo los residentes mera calidad de usuarios. La modalidad no permitía la radicación de manera definitiva ni, menos, la de terceros ajenos a las faenas que pudieran asentarse construyendo edificaciones y desarrollando actividades libres. Decisión autónoma de ENAP “sin… intervención alguna de la autoridad regional, que simplemente dejó hacer”. “Primó  en ello un equivocado criterio de segregación, injustificado y socialmente contraproducente que mantendría cerrado al futuro poblado y a otros en cuanto a libertad de acceso, de radicación, de ejercicio de actividades comerciales lícitas y de disposición inmobiliaria”(Martinic)

Con este criterio se proyectó y construyó (1958-1961), con planificación urbanístico-arquitectónica ex novo, Cerro Sombrero, segunda población chilena en el territorio de Isla Grande de Tierra del Fuego, en el sector norte, estepario,  de la isla. Una ciudad cabal en pequeño, con todos los servicios y demás requerimientos indispensables para una buena calidad de vida de sus habitantes. En el Censo de poblaciones de 1960 Cerro Sombrero figuró con 703 habitantes (447 hombres y 256 mujeres) que moraban en 114 viviendas.

Iguales parámetros y criterio se siguieron en la concepción, creación y desarrollo de la población de Cullen, surgida en 1962 en el distrito de Punta Catalina de la Comuna de Primavera, aunque allí fue aún más notoria la segregación socio-espacial por la zonificación residencial según estratos laborales.

El transcurso del tiempo morigeró las normas que regían la vida de esos centros, particularmente en la exclusiva población de Cerro Sombrero, permitiendo poco a poco su apertura hacia el medio social del entorno, especialmente el ganadero, en lo tocante al uso de servicios y algunos asuntos de bienestar. “Al fin hasta los viajeros que pasaban por el distrito norte fueguino comenzaron a ser ocasionalmente vistos en las calles de Cerro Sombrero, como visitantes y usuarios”. (Martinic)

En 1965, el gobierno provincial de Magallanes dispuso la apertura del campamento y su transformación en pueblo abierto. Constituyéndolo en cabecera administrativa de la Comuna-subdelegación de Primavera.

Con todo, la determinación administrativa no ha conseguido revertir el error original de planificación y ausencia de visión de desarrollo territorial del ente estatal petrolero. “Es así como muchos se preguntan en el presente (2004) qué habrá de ocurrir con Cerro Sombrero una vez que, como se estima inevitable, la producción de hidrocarburos de Tierra del Fuego se agote o pierda toda significación, siendo como es cada vez de mayor carácter marginal. Hay allí una importante infraestructura urbana, una municipalidad constituida, un conjunto de oficinas públicas y de servicios sociales, y una población residente no necesariamente vinculada con el ente estatal petrolero que anhela permanecer por diferentes razones y que, por tanto, debe ser preservada por cuanto significa para el entorno y la provincia. Se requiere, pues, de un esfuerzo de imaginación impostergable que permita no sólo asegurar la estabilidad de Cerro Sombrero, sino todavía la de repotenciar su presencia e influencia como factor de estímulo para el poblamiento” (Martinic)

A consecuencia de la Reforma Agraria de fines de los años sesenta, en el casco de la antigua estancia Cameron se formó un centro poblado con el establecimiento de las instalaciones del municipio de Timaukel, dotado por las autoridades gubernativas de servicios comunitarios (posta de salud, escuela, carabineros). Pero, por la forma en que se planteó inicialmente dicha reforma (asentamientos cooperativos) ha significado en el hecho la conformación de dicho poblado como un centro semi cerrado que virtualmente excluye la incorporación de nuevos habitantes. Considerando, además, la ubicación de este centro, un tanto alejado del eje de penetración norte-sur, la autoridad ha iniciado el traslado de la sede comunal, los servicios comunitarios y la población no relacionada con la cooperativa ganadera Cameron, al paraje de Pampa Guanacos  donde hay un aeródromo muy bien ubicado para las comunicaciones aéreas, una posta de salud, una iglesia y un retén de Carabineros.

Cuadro estadístico del  poblamiento  en Tierra del Fuego (1895-2002)

1895         566 Habs, Total                0  urbana;                  556 Rural

1907                 1.626    “                          500       “                      1.226     “

1920                 2,635    “                          700       “                      1.935     “

1930                 3.096    “                       1.194       “                      2.902     “

1940                 4.571    “                       1.594       “                      2.997     “

1952                 4.562    “                       1.792       “                      2.770     “

1960                 5.600    “                       2.695       “                      2.941     “

1970                 6.563    “                       3.519       “                      3.044     “

1982                 9.815*   “                       6.388*      “                     3.427*    “

1992                 6.985    “                       4.196       “                      2.789     “

2002                 6.904    “                       4.734**     “                     2.170     “

 

* población distorsionada por la presencia de personal militar y  sus familias debido a la situación de tensión con la República Argentina

**Incluye solamente a Porvenir

 

“Es necesario un apoyo gubernamental decidido a la iniciativa municipal, impulsando otras medidas para potenciar el desarrollo de Pampa Guanacos como un nuevo centro poblado destinado a servir de capital del sector sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego chilena” (Martinic).

Es notorio el lentísimo crecimiento de la población fueguina. Entre 1895 y 2002 aumentó doce veces, en tanto la población regional lo hizo en casi treinta veces.

En el sector argentino, en tanto, si para 1950 estaban equiparadas ambas poblaciones (4.562 chilenos vs. 5.045 argentinos) para 1982 las cifras correspondientes eran de 9.815 habitantes en el sector chileno (presencia militar incluida) y 27.214 en el argentino y para 2002 eran 6.904 y 102.000 habitantes respectivamente, las cifras ahorran cualquier comentario, el espectacular crecimiento de la población del sector argentino refleja políticas de fomento económico y social exitosas puestas en vigencia por el gobierno nacional argentino.

La tendencia demográfica regresiva muestra que las actividades económicas tradicionales (ganadería e hidrocarburos) no son suficientes como agentes del desarrollo demográfico. Más aún, en el medio rural se ve agravada por la costumbre de contratar hombres solteros para las faenas de ganadería. La inestabilidad de esta actividad ha hecho disminuir la contratación, especialmente la contratación por año corrido. En el sector petrolero la reducción de población corresponde con la disminución de la actividad productiva y el consiguiente detrimento de las actividades relacionadas.

Parece claro que debería fomentarse una política que incentive la presencia de población familiar en el sector rural, por una parte; y, por otra, encontrar medios de afirmar la continuidad de Cerro Sombrero y el desarrollo de Pampa Guanacos. El único centro poblado propiamente urbano, Porvenir, parece tener un desarrollo asegurado, quizá más acelerado que lo que ha sido históricamente, gracias al desarrollo industrial favorecido por leyes de excepción específicas.

A la luz de una historia de poco más de un siglo, parece evidente que Tierra del Fuego, como expresión de un territorio social y económicamente consolidado, debiera fundar su desarrollo en dos premisas:

  1. Es posible un crecimiento, siquiera a mediano plazo, que conduzca a una población estabilizada y autosustentable del  orden del doble de la actual (2002), esto es de unas 15.000 personas. Ello como meta posible en base a proyecciones de desarrollo económico basadas esencialmente en actividades manufactureras y en el turismo de intereses especiales.
  2. Este desarrollo demográfico debería afianzarse con tres polos nucleadores: Porvenir, Cerro Sombrero y Pampa Guanacos –No tendría objeto alguno pensar por ahora en focos menores, como se ha sugerido. Tal podría preverse con Caleta María, por su ubicación estratégica en el fondo del seno Almirantazgo y desembocadura del río Azopardo, desagüe del lago internacional Fagnano, pero para ello será necesario que llegue al lugar la carretera de penetración actualmente en ejecución, lo que  no ocurrirá antes de tres años. Más vale centrar la atención, esfuerzos y acciones en los tres núcleos mencionados y no desperdigar esfuerzos. (Martinic)

En el caso de la capital provincial, Porvenir, es dable esperar un importante incremento de su población como consecuencia directa e indirecta del fenómeno económico  sobre la base de las actividades industriales ya establecidas y las que están en proceso de hacerlo. Ya son visibles sus efectos favorables en forma de mayores requerimientos de viviendas, urbanización, servicios públicos y privados y mayores exigencias de confort cuya progresión sorprende a las autoridades y a los propios vecinos. Pensar, así, en una pequeña ciudad de 10.000 habitantes para 2012, consolidada en todo sentido, no parece meta difícil de cumplir

i. El caso Cerro Sombrero:

El progresivo agotamiento del recurso petrolero, con la consecuente disminución de actividades y personal, propone enfrentar el destino de las instalaciones que ENAP levantó en Cerro Sombrero como campamento  privado del ente estatal petrolero – con parámetros constructivos y urbanísticos extraordinarios para los estándares locales y regionales – con visión de racionalidad económica territorial.

Lejos de ser desmantelado, como se hizo con el ex campamento Cullen (“lo que sería gravísimo e imperdonable”-Martinic) Cerro Sombrero debería proseguir la vía iniciada con su declaración pueblo abierto de 1965 y su dotación de servicios municipales y privados de utilidad pública y población desvinculada del quehacer petrolero con actividades propias, consolidándose como foco de la vida económica y cultural –en el más amplio sentido de la palabra-  del área norte de Tierra del Fuego. Ello se conseguirá facilitando e incluso fomentando el interés del sector privado en inversiones productivas (industrias pequeñas y medianas) al amparo de las franquicias legales y tributarias actualmente en vigencia en el territorio.

Pampa Guanacos deberá ser el tercer centro nuclear de poblamiento de la Tierra del Fuego chilena.

Por su situación geográfica en la parte centro-sur de la isla, con un entorno turístico interesante, en parte ya conocido y en parte por conocer en la medida que adelanta el camino de penetración austral y en la cabecera de la ruta que deberá concluir en las orillas del canal Beagle. Con un aeródromo pavimentado, este centro debería servir para asentar a las autoridades y  servicios locales (Municipalidad de Timaukel, escuela pública, posta de salud, centro de telecomunicaciones, de comercio menor de abastecimiento, de servicios y hospedaje turístico)  y a cuantos deseen avecindarse allí con ánimo de generar y mantener actividades económicas de toda clase. Las decisiones referentes a su debido establecimiento como centro urbanizado no deberían demorarse y, por el contrario, acelerarse.

Desde el punto de vista general del desarrollo territorial y del particular de la situación geopolítica de la Provincia de Tierra del Fuego, la realidad demográfica actual debe mutar sustantivamente, en procura de una mayor armonía en el conjunto general del territorio fueguino chileno.

 

4. CONSIDERACIONES FINALES

El nuevo orden mundial en una economía globalizada está generando nuevas dimensiones de competencia global, con nuevos escenarios de especialización productiva que priorizan aspectos del desarrollo que los mercados no contemplan en su funcionamiento actual, y que tendrán que ser asumidas gradualmente.   Entre estos se encuentran aspectos tanto de equidad social –y la nueva lucha contra el dumping social que lideran los países del norte por sobre los del mundo en desarrollo- así como también, y no menos importante que lo anterior, conceptos de salubridad del ciclo productivo de las mercancías. La competitividad de los mercados será como nunca, un problema de transparencia de la información, del diseño de marcos regulatorios cada vez más específicos, de una adecuada y correcta fiscalización, así como de nuevas modalidades de certificación.

Se afirmó anteriormente que Tierra del Fuego ha recibido un tratamiento al desarrollo territorial que denotaría una proyección o sesgo agrario.  No obstante se ha recomendado incorporar los ecosistemas acuáticos a su planificación, ello no soslayará el carácter rural predominante.  Rural en su sentido más consensuado, como el territorio que ha sido y continuará siendo –al menos en el corto y mediano plazo- construido a partir del uso y apropiación de los recursos naturales, desde donde se generan procesos productivos y sociales de apropiación territorial y a partir de los cuales se establecen relaciones funcionales de integración con el mundo urbano.  También se señaló la escasez de data desagregada y a escala del territorio lo cual podría explicarse por la ausencia de una planificación territorial y descentralizada.  Se podría señalar que ha prevalecido un estilo centralizado y sectorial que entre otras cosas, no propició la construcción de lo que se podría denominar una “ciudadanía rural” ingrediente indispensable para el desarrollo territorial.

Como lo señala Rafael Echeverri, “redefinir el objeto de trabajo, implica, necesariamente, redefinir la economía que soporta ese territorio. El enfoque sectorial actual no tiene la capacidad de explicar este nuevo concepto de mundo rural, por ello se requiere una nueva aproximación a la economía de los recursos naturales y a la economía del territorio. Para ello es menester incluir en las funciones de crecimiento y desarrollo aspectos, hasta hoy excluidos, como la economía ambiental y ecológica, los mercados de servicios ambientales, la sostenibilidad de los sistemas productivos, los recursos genéticos, los saberes y la cultura, como parte de una economía más compleja que la economía agraria que domina el escenario de política pública actual.”

En este entendido y en primer lugar, es menester una nueva concepción y valoración del territorio de Tierra del Fuego, una que vaya más allá de la explotación y exportación de recursos naturales como el primer y único interés de su individualizada ocupación.  Su condición extrema y  su clima hostil asumido históricamente como la restricción a su habitabilidad, hoy  puede ser sujeto de una renovada valoración: si otrora fue la fiebre del oro amarillo, hoy es la fiebre del oro verde. El mundo mira a Chile y sus terrenos de última frontera, aquellos de importancia ecológica y apenas tocados por el hombre.  Tierra del Fuego está compuesta por ecosistemas frágiles y de relevante importancia para la biodiversidad: grandes cordilleras, extensas estepas, bosques escasamente intervenidos, canales, fiordos y bordes costeros.  Es lo que queda de más prístino en la Tierra y ello, en un mundo globalizado y contaminado, recobra inusitado valor. Valor no tan sólo de objetivos de conservación sino que también, de producción limpia y sustentable. Lo que para algunos puede ser “abandono y marginación”, para el mundo desarrollado es un bien escaso.

Una nueva concepción y valoración del territorio debe incorporar visiones más amplias y diversificadas: como sistema ecológico y, como tal, una relación entre subsistemas biótico y abiótico; como naturaleza ofertada en gratuidad; como dotación de recursos, como lugar de localización de usos y actividades adecuada y coherentemente seleccionadas; también, como sumidero de desechos; como soporte de vida y sustento  humano procurando mantener sustentablemente a su población; como lugar de administración –demarcación político administrativa- pero por sobre todo, como sentido de pertenencia, como lugar de identificación e identidad cultural; como mosaicos de paisajes, naturales y antrópicos; finalmente, como génesis humana, producto de la conjunción de decisiones que allí se plasman.  El futuro de este territorio dependerá de lo que se decidió –o no decidió- ayer, y de nuestras actuaciones, usos –y no usos- presentes y futuros.

Desde el punto de vista económico una nueva concepción y valoración de Tierra del Fuego también significa un replanteamiento de su economía que garantice en mejor medida el desarrollo de la población existente y futura. Para ello, se deberán desarrollar nuevos esquemas y formas para aprovechar los escenarios que plantean la economía de mercado global y el desarrollo inusitado de las comunicaciones. Estos amplían el concepto de competitividad del mundo rural como una multifuncionalidad; se deberá reconocer más claramente que el territorio puede aportar muchos más bienes y servicios que aquellos que hasta hoy han sido contabilizados.  Existen, como se mencionó, otros sectores asociados a los recursos naturales –ecoturismo, etnobotánica, cinegética, etc.- y que amplían el tradicional sector agrícola tradicional y sus concatenaciones de agregación de valor.   Se desarrollarían así nuevos sectores económicos amparados en nuevos criterios de valoración de los recursos naturales.  Estos sectores a su vez, se verían obligados a revisar el concepto de eficiencia económica de manera de incorporar en mejor medida los horizontes de mediano y largo plazo.  Sin duda alguna, los indicadores de desarrollo de Tierra del Fuego tienen relación con la cuantificación y calificación de los balances de entrada y salida en esta “cápsula de petri”; su signo positivo deberá garantizarse en sus tres aspectos: económico, sociales y ambientales.

Se plantea que, desde el punto de vista social, la escasez de población en el territorio- y la pérdida poblacional- se deriva entre otras razones, de un estilo de desarrollo donde ha prevalecido un concepto tradicional de eficiencia económica vinculada a actividades extractivas. Éste, restringido a la rentabilidad privada de dichas actividades, no fue suficiente para desencadenar retribuciones para el conjunto social. El objetivo central de un replanteamiento de las políticas de desarrollo de Tierra del Fuego apuntaría entonces a abrir nuevas perspectivas de aproximación productiva para su población rural que le permita incorporarse a sistemas de intercambio y negociación desde el nivel local -y amparado por éste-, al nivel global.  Dichas perspectivas, desde una aproximación alternativa a la economía de producción agroalimentaria o agroindustrial, deberá cubrirla pero también, rebasarla, incorporando las preocupaciones políticas y ambientales.  El desarrollo de Tierra del Fuego pasa porque la retórica voluntarista se vuelva práctica social.

El rol del Estado, en este caso del gobierno regional y municipal, pasa por una concepción integral de la planificación del territorio de Tierra del Fuego y una aproximación desde las políticas públicas para el diseño de estrategias orientadas a la identificación de nichos de mercado de este “oro verde”.  Deberá dejar de lado una cierta miopía en cuanto a dimensionar las externalidades positivas y negativas de este estilo de desarrollo inserto en la globalidad; negativas en cuanto a la degradación del territorio y sus recursos naturales, y positivas en cuanto a la construcción de una ciudadanía rural.

De acuerdo con Rafael Echeverri, “El territorio emerge como una categoría privilegiada llamada a sintetizar, en un marco coherente de interpretación y gestión, muchos de los elementos que constituyen las nuevas estrategias de desarrollo rural. El reconocimiento de la integralidad del desarrollo, de la importancia de las instituciones y del patrimonio cultural, político e histórico de las sociedades, encuentra en el territorio un fundamento para construir una nueva forma de aproximación al desarrollo rural.

Es necesaria la revaloración del espacio rural como unidad de gestión que permite integrar las tendencias de participación, empoderamiento, descentralización, encadenamientos productivos, sostenibilidad ambiental, desarrollo político institucional y competitividad del mundo rural.

No resulta fácil hacer el ajuste de políticas rurales sectoriales, hacia políticas soportadas en el territorio, sin embargo, es necesario redoblar los esfuerzos para incorporar el criterio espacial en la definición de políticas públicas. No hay duda de los altos retornos que se pueden esperar de esta integralidad de la política de desarrollo rural.”

 

  1. Acad.: Adición brillante al final de una pieza musical (DRAE. Ed. XXII, p.578)
  2. Capitalizables como destino turístico o denominación de origen para  alguna producción específica como pueden haber sido el “cordero de Magallanes” o “Magallanes tweed”(M.R.)
  3. Como sería el caso de los territorios situados al extremo norte del globo terráqueo, en donde casi se tocan  las penínsulas de Alaska con Kamtchaka (Estrecho de Behring), por ejemplo, lo que permitió en la antigüedad algún intercambio -se sostiene nada menos que allí estuvo el puente de hielos por donde se produjo la migración de  los pueblos que originaron el primitivo hombre americano-  que, a no dudarlo, se incrementará en un futuro previsible luego de terminada la división política que significó la guerra fría.
  4. Conviene aquí recordar la tesis de V Gordon Childe (What happened in History, 1942) que relaciona el desarrollo de las culturas y sus tecnología con al clima del lugar en que se asientan: si éste es muy benigno los hombre no necesitan hacer mayor esfuerzo para conseguir su sustento; si es demasiado inhóspito, necesitan consumir toda su  energía para meramente sobrevivir. En ambos casos extremos no se producen culturas avanzadas; de ahí que las grandes cultura aparecen en latitudes intermedias con climas moderadamente fríos, esto precipita las revoluciones tecnológicas. El caso de la Tierra del Fuego es un caso casi tan extremo como el de los esquimales en el hemisferio  Norte.
  5. Se emplea este término para diferenciar las formas de vida actuales de las formas primitivas de autosustento en las que la huella ecológica (el diferencial entre inputs y outputs) se limita a la imprescindible supervivencia del pequeño grupo humano, familia o clan. Las formas de vida modernas, por el contrario, precisan un creciente suministro (input) de bienes provenientes del exterior del asentamiento humano, para lo cual deben incrementar su producción de bienes de intercambio (output) con el exterior. El desarrollo de una economía isleña sólo es viable si esta ecuación es positiva – el output es mayor que el input-; si es menor, se trata de un caso de ecuación negativa y sólo será sustentable con subsidios externos (en el caso territorial , del Gobierno Central o Regional), si es cero o cercana a cero no hay desarrollo y se mantiene a nivel de supervivencia- Dado que la propensión natural de los hombres modernos es hacia progresar económicamente, es decir, a acumular e incrementar sus reservas de energías transables (en la forma de incrementar una reserva de capital, ya sea en la forma de bienes transables, ya sea en la forma del incremento en la masa total de bienes propios, incluido el bienestar y el confort que constituyen la calidad de vida propios de la modernidad). Puede objetarse el extremo materialismo de la postura economicista por una idealización de las vidas primitivas –vistas como edénicas por ciertas corrientes de pensamiento neoroussonianas- ignorando el hecho objetivo que éstas eran en realidad cabalmente hobessianas:  “ miserables, brutales y breves” para los cánones actuales. Si bien la institución del Háruwen, descrita por Ann Chapman, (Los Selk’nam. La vida de los Onas, Emecé Editores, Buenos Aires, 1986), un ‘contrato social’ “ ancestral de origen mítico”, habría morigerado el “estado de naturaleza” hobbesiano, los habitantes primitivos del territorio insular llevaron vidas igualmente intolerablemente miserables, rudas y breves y no sobrevivieron al contacto con la “cultura moderna”.
  6. El implemento de laboratorio que permite contener confinado un experimento o cultivo.
  7. Formados principalmente por lenga (Nothofagus pumilio (P. et E.) Krasser) y coigüe (Nothofagus betuloides (Mirb) Blume) magallánicos y en menor proporción por ñirre (Nothofagus antarctica) y canelo (Drimys winteri Forst.)
  8. CORPORACIÓN NACIONAL FORESTAL (CONAF), COMISIÓN NACIONAL DEL MEDIO AMBIENTE (CONAMA) & BANCO MUNDIAL (BIRF) (1997) Catastro y evaluación de los recursos vegetacionales nativos de Chile. Informe Nacional con Variables Ambientales. Comisión Nacional del Medio Ambiente, Santiago, Chile. 78 pp.
  9. No hay estudios que cuantifiquen el volumen de estos turbales ni su potencial productivo en el lado chileno. En el sector argentino hay estudios que calculan este recurso en 15.300.000 toneladas secas con un contenido de materia orgánica entre el 85 y el 94%, ( 19% de carbón fijo, poder calorífero 5,124 cal/g.)
  10. INE; Censo 2002, la variación intercensal está establecida con respecto del censo general de población de 1992.
  11. INE; proyecciones para 1999 sobre base Censo 1992 (no se encontró información del censo 2002)
  12. INE; proyecciones para 1999 sobre base Censo 1992
  13. SIITweb-estadisticas
  14. Principalmente Wehrhahn y Cía.(1883, Valparaíso) luego Wehrhahn, Hobbs y Cía. (Valparaíso, Punta Arenas, 1888). José Nogueira y Mauricio Braun, (1886, 1889, 1890) Luego,con Waldron & Wood (Londres) The Tierra del Fuego Sheep Farming Co.(1890) y The Philip Bay Sheep Farming Co.(1892); Duncan Fox & Co.
  15. Censo Nacional de Población de 1907, cit. Por Martinic
  16. INE; censos agropecuarios
  17. Fuente: INIA, cit por Martinic; también Gastó, J. F. Cosio e I. Aránguiz (2002)
  18. Al igual que muchos herbívoros, el ganado ovino tiene predilección por ciertas especies y desdeña otras menos apetecibles mientras haya de las preferidas, lo que causa agotamiento y/o extinción de las primeras.
  19. Como la rarísima Gavilea kingii (Hook.f.)[1] – que con Gavilea australis Correa; Gavilea littoralis (Phil.) M.N. Correa; Gavilea lutea (Pers.) Correa; Gavilea araucana (Phil.) M.N. Correa y Gavilea supralabellata M.N. Correa[1]- , conforman la familia Gavilea, las orquídeas más australes del mundo, algunas presentes solamente en el territorio magallánico y en las Islas Malvinas, en donde están sometidas a las mismas presiones del sobrepastoreo ovino. Estas orquídeas pueden tener insospechadas proyecciones florísticas con las nuevas técnicas de ingeniería genética ya que, aunque poco conspicuas en su estado natural actual (las inflorescencias son pequeñas, 20 a 35 mm y de colorido natural poco vistoso), son plantas cuya rusticidad natural presenta interesantes posibilidades de mejoría e hibridación para jardinería en lugares fríos –como, por ejemplo, los países europeos, los de mayor demanda-  Hay además numerosas hierbas y plantas bajas muy poco conocidas, algunas con posibles efectos farmacológicos.
  20. INIA e INDAP están haciendo experimentos en este campo desde la IV hasta la X regiones.
  21. Los relatos de viajeros de los siglos pasados muestran que el principal artículo de intercambio de los que los aborígenes patagónicos ofrecían a los viajeros desde sus canoas a la pasada de los barcos por el Estrecho de Magallanes eran las plumas de ñandú, junto a las pieles de guanaco y lobo fino.
  22. Defensores del Bosque Chileno; FIDE-XII; Fiscalía del Medio Ambiente (FIMA);  Fundación Educación, Ciencia y Ecología (EDUCEC) ; Greenpeace Chile; Instituto de Ecología Política (IEP). Instituto de Ecología de Chile; Red Nacional de Acción Ecológica  (RENACE): Red de Acción Ciudadana por el Medio Ambiente; Programa Chile Sustentable; Fundación Yendegaia. En: http://www.elbosquechileno.cl/dectrillium.html
  23. Los Bonos de Carbono son una institución creada a partir de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto por la cual las empresas contaminantes se comprometen a adquirir y mantener reservas forestales para la fijación del Carbono atmosférico (CO2) en proporción semejante o mayor a sus emisiones de dióxido de Carbono.
  24. Exhaustivamente descritos en: http://www.ciefap.org.ar/documentos/fichas/A4N6LosbosquesdelengaenelsectorargentinodeTierradelFuego.pdf
  25. El clima de la zona ha sido descrito por Díaz et al.(1960), Fuenzalida (1965), IREN (1967) y Pisano (1977). De acuerdo con la clasificación de Köppen, el sector de Río Bueno presenta un clima transandino con degeneración esteparia (Dfk’c), con una precipitación anual cercana a los 500 mm y una temperatura media anual de alrededor de 5 °C. En el sector de Río Cóndor el clima es templado frío con gran humedad (Cfk’c), con una precipitación anual cercana a 1.000 mm y una temperatura media anual levemente superior a la del sector Río Bueno. La precipitación se distribuye uniformemente a través del año. En toda la zona los vientos dominantes son del sudoeste y oeste, con velocidades que alcanzan ocasional pero no raramente los 120 km h, representando un importante agente erosivo y de desecamiento de los suelos, principalmente en primavera y verano.
  26. Esto es cosechando los árboles que se encuentran en un determinado grado de madurez y respetando los que aún no lo han alcanzado, facilitando así la regeneración del renoval
  27. Cuantificación del recurso y planes de manejo recomendados por la Conferencia RAMSAR de Brisbane, 1995, recoge acuerdos sobre conservación de turberas (punto 6. 1) corrobora acuerdos previos:  Declaración de Trondheim , Sexto Simposio del International Mire Conservation Group, 1994, Trondheim, Noruega;  Simposio Internacional sobre la Turba, 1994,  Sociedad Internacional de la Turba, Bruselas, Bélgica; y Declaración de Edimburgo, Simposio sobre Turberas de 1995, Scottish Wildlife Trust, Edimburgo, Reino Unido; http://www.ramsar.org/key_rec_6.1_s.htm
  28. El término transfluencia –un préstamo del vocabulario de la ciencia hidrológica que indica traspasos o filtraciones entre cuencas, generalmente en un solo sentido–  se usa en  economía territorial para caracterizar un sistema productivo, comúnmente extractivo, en el que la riqueza generada se capitaliza en lugares externos  al territorio en cuestión, quedando sólo algunos beneficios marginales en el lugar de origen de la producción –usualmente alguna infraestructura, algunas instalaciones y parte menor de salarios y jornales- y todos los impactos negativos y desechos de las faenas.
  29. Martinic, M. 2004,: Las formas de ocupación del territorio en Tierra del Fuego; Documento de Proyecto; Fondecyt N° 1030580/2003
  30. Descrita en e-iii-1
  31. Los Sélk’nam. La vida de los Onas; Emecé Editores, Buenos Aires, 1986. cit por Martinic
  32. Usualmente las instalaciones mineras surgieron en despoblados por lo que, en épocas anteriores a las modernas facilidades de transportes, la compañía interesada en las faenas debía habilitar por su cuenta  todas las instalaciones que requiere la vida de una comunidad además de las propias de la actividad productiva.

 

Bibliografía específica

Anchorena, J. et al. (2001) “Pastoreo Ovino en Tierra del Fuego. Claves para el Manejo Racional” –en http://www.inta.gov.ar/santacruz/info/documentos/gana/ovino/pastoreo.pdf

Bava, J. Los bosques de lenga en el sector argentino de Tierra del Fuego, CIEFAP, Área de Conservación y Manejo de Bosques – http://ciefap.org.ar/documentos/fichas/A4N6LosbosquesdelengaenelsectorargentinodeTierradelFuego.pdf

Chapmann, A. Los Sélk’nam. La vida de los Onas; Emecé Editores, Buenos Aires, 1986

CONAMA XII Región “Política Ambiental de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena”, en http://www.conama.cl/portal/1255/article-26200.html

Echeverri P., Rafael; (fecha?) Economía y Competitividad del Territorio Rural; paper IICA, México.

FAO / LADA – Land Degradation Assessment in Drylands y Dirección de Conservación del Suelo y Lucha contra la Desertificación (Argentina)“Informe Principal”, en http://www.fao.org/ag/agl/agll/lada/arg/Archivos/08%20-%20Estrategias/Informe.htm

Fundación Chile, (2000), Producción y Comercialización de Carne de Cordero de Calidad de Origen Magallánico” (J. Navarro, jefe proyecto) en www.agrogestión.com

Gastó, J., F. Cosio e I. Aránguiz (2002), “Método Holístico Empírico de Cálculo de la Capacidad Sustentadora y de la Productividad Ganadera Potencial de los Sitios. Provincia Esteparia Muy Fría Tendencia Secoestival o Patagonia Occidental”, en Gastó, J., P. Rodrigo e I. Aránguiz. “Ordenación Territorial, Desarrollo de Predios y Comunas Rurales”. Fac. de Agronomía e Ing. Forestal, P. Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile

Gastó, J., F. Cosio y D. Panario (1993), “Clasificación de Ecoregiones y Determinación de Sitio y Condición. Manual de Aplicación a Municipios y Predios Rurales. Red de Pastizales Andinos. CIID; Canadá. Quito, Ecuador.

Golluscio, R. et al. (1999), “Sustentabilidad y Manejo de Pastizales en las Estepas Patagónicas” versión en español del artículo “Sustainability and Range Management in the Patagonian Steppes” publicado en Ecología Austral : 265-284 en: http://www.agro.uba.ar/carreras/agronomia/materias/u_forrajes/ecausesp.pdf

INE; Censo 2002,

INE; proyecciones para 1999 sobre base Censo 1992

INIA (1988), Ruiz, I. editor, “Praderas para Chile”, capítulos 16, 17 y 32.

Martinic, M. 2004,: Las formas de ocupación del territorio en Tierra del Fuego; paper, proyecto Fondecyt N° 1030580/2003

Martinic, M.; “La Tierra de los Fuegos”; Impresos Vanic Ltda., Punta Arenas 1998

SAG XII Región, “Región de Magallanes y sus Recursos Naturales”  en: http://www.magallanes.sag.gob.cl

 

Bibliografía complementaria – Geologóa Territorio Argentino

Codignotto, J.O. y Malumian, N. 1981. Geología de la región al norte del paralelo 54º S de la Isla Grande de la Tierra del Fuego.Asociación Geológica Argentina, Revista XXXVI (1), 44-88.

Jorquera , L.A.;A.E.Sala; E.L.Piana y A.H.Tapia. 1977. Lancha Packewaia Arquelogía de los Canales Fueguinos.Ed.Huemul. Bs.As.

Sedimentología de muestras litorales (playa frontal) de Tierra del Fuego entre Cabo Espíritu Santo y Mina María (investigación geológica-económica) desarrollado por María C.Etchichury y Ofelia R.M.Tofalo. 1981.

Acevedo, Rogelio Daniel. 1981. Expedición geológica a la Isla de los Estados (informe preliminar) Nat.Sc.Found.USA (inedito) CIRGeo,CADIC

Caminos, R.;  M.J.Haller; O.Lapido; A.izuain; R.Page y V.Ramos. 1981. Reconocimiento geológico de los Andes Fueguinos.En: Actas VIII Congr.Geol.Arg.III. 754-786 pp.

Bujalesky, G.G.; González  Bonorino, G.G.; Arche, A.; Isla, F.y Vilas, F. La espiga Península El Pàramo, Isla Grande de la Tierra del Fuego.1987. X Congreso Geológico Argentino.Actas I,pp 115-117.

Acevedo, R.D.; Quartino, G.P.; Coto, C.D.- La intrusión ultramáfica de Estancia Tunel, y el significado de la presencia de granate y biotita en el complejo deformado de la Isla Grande de la Tierra del Fuego.Acta Geológica Lilloana XVII,1.1989.CIRGeo-CADIC.

Acevedo, R.D. Los mecanismos sustitutivos y los factores de evolución en los anfíboles de la Hornblendita Ushuaia, Tierra del Fuego .1994.CADIC.

Ferrerro, M. La sedimentación intermareal de la Bahía de San Sebastián, Tierra del Fuego.1996.(tesis doctoral, Universidad de Vigo. España).

Olivero, E.B., Barreda, V., Marenssi , S.A., Santillana, S.N., Martinioni D.R. Estratigrafía, sedimentología y palinología de la Formación Sloggett (Paleogeno continental), Tierra del Fuego. (Revista de la Asociación Geológica Argentina, 53 (4): 504-516 (1998).

Dado el interés potencial de una integración en un horizonte temporal  previsible en el mediano / largo  plazo, se añade alguna data referencial geográfica respecto del territorio Argentino.

Sector Argentino (http://www.ahijuna.com.ar/turismo/tierradelfuego/)

Superficie: 21.571 Km2.
Población: 69.227 habitantes.
Capital: Ushuaia, con una población de 29.411 habitantes. La tasa media anual de crecimiento es del 91,9% y la densidad de 3,2 habitantes por kilómetro cuadrado. (1995)

La Isla Grande de Tierra del Fuego presenta características diferenciales en su clima, fisiología y vegetación, que permiten dividirla en tres zonas geográficas.

La primera abarca toda la parte norte de la isla y se presenta como una planicie con suaves ondulaciones que es atravesada por una regular cantidad de cursos de agua. Esta es la zona de mejor aptitud para la producción ganadera y fue la primera en ser ocupada.

La segunda, comprende la parte central de la isla y se caracteriza por la presencia de altos bosques. El relieve es más accidentado que en la estepa, y una amplia red de cursos de agua atraviesa la zona. El clima es más húmedo, aumentan las precipitaciones y las nevadas son más frecuentes.

La zona cordillerana abarca todo el sur de la isla, y gran parte es atravesada por la Cordillera de los Andes. La altura máxima no alcanza los 1500 metros, y los cursos de agua son muy numerosos, aunque de reducido caudal. El clima es frío y húmedo, con intensas nevadas durante el invierno.

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